Este connotado clínico, que nació en Asunción un 30 de julio de 1916, y al que el historiador Luis G. Benítez había dedicado páginas en su libro Breve historia de los grandes hombres, pasó a la inmortalidad el pasado 18 de diciembre a la edad de 98 años.
Es recordado por sus ex alumnos, sus hijos y nietos como uno de los mejores médicos del país. Mariela Ramírez, una de sus nietas, lo describió como “un ejemplo de obediencia, de integridad” y un sabio de la ciencia, en un emotivo video que subió a Youtube antes de que el maestro falleciera, dando a conocer así al médico que, preocupado por la eficacia de la atención a enfermos sin recursos, creó el Banco de Sangre del Hospital de Clínicas en la década del 40 y emprendió una serie de iniciativas que son recordadas. Ramírez Boettner preparó las bases sobre las cuales se levantó el Hospital de Enfermedades Infecciosas y Tropicales, del que fue director.
legados. Sus aportes a la medicina nacional fueron muchos y equiparables a las menciones y reconocimientos que obtuvo tras egresar como doctor de la Universidad Nacional de Buenos Aires, en donde presentó su tesis sobre el Fenómeno de Koch, Influencia Fisiopatológica del Sistema Nervioso.
Estuvo al frente del Hospital de Clínicas (Hospital Universitario) entre 1949 y 1952, impulsando importantes obras como la reforma del viejo edificio, para habilitarlo como primera sede propia de la Facultad de Ciencias Médicas, el Pabellón de Pediatría, Cátedra de Tisiología y de Otorrinolaringología.
El recordado Dr. Ramírez Boettner no solo fue médico, docente e investigador; también participó en la política y ocupó una banca en el Senado desde 1998 hasta su renuncia en 1999. El ex parlamentario Osvaldo Bergonzi, en el semanario El Colorado, se refiere al doctor como “un hecho insólito nunca sucedido en el Paraguay desde su independencia”.