AFP
RÍO DE JANEIRO - BRASIL
Al menos una persona murió y varios otros centenares debieron abandonar sus casas ayer en el estado de Río de Janeiro, en el sureste de Brasil, después que fuertes lluvias inundaron varios municipios, anunció la Defensa Civil.
La víctima, una persona mayor aún no identificada, murió bajo un derrumbe provocado por el agua en el municipio de Xerem, el más afectado, ubicado en el estado de Río, donde cuatro ríos se desbordaron y un puente fue destruido. Al menos 200 personas debieron abandonar sus casas por el peligro de deslizamientos de tierra o derrumbes. “Tuvimos lluvias ininterrumpidas durante la noche en la Baixada Fluminense, en la región montañosa de Río y en Angra, Mangaratiba y Paraty”, pueblos turísticos del litoral, declaró el secretario de Defensa Civil del estado, Sergio Simoes, a la red de televisión Globo.
El responsable pidió que los habitantes de las zonas en riesgo sigan las consignas de la alcaldía y se refugien si fuera necesario en los albergues (iglesias y escuelas) que se instalaron. Los servicios meteorológicos anuncian nuevas lluvias y numerosos bomberos fueron enviados en prevención, aseguró el funcionario.
En Xerem cayeron 212 milímetros de agua en 24 horas, más de la mitad de lo que llueve en un mes, según los servicios meteorológicos. En las últimas 2 semanas, Río había registrado las temperaturas más altas desde 1915, de más de 40 grados centígrados.
Al mediodía del jueves, muchos habitantes sumergidos en el agua intentaban recuperar sus muebles, según mostraban imágenes de la televisión.
En Angra dos Reis, donde se encuentra una central nuclear, 2.500 personas fueron evacuadas de las zonas de riesgo, sobre todo de las laderas de las colinas. En esta zona conocida como la Costa Verde cayeron 184 milímetros de agua en 24 horas. A las regiones montañosas de Petrópolis, Teresópolis y Nova Friburgo (a unos 80 kilómetros de distancia de Río) ya habían llegado refuerzos para los bomberos.