Sin medidas saca de la inmediatez acostumbrada del espectador, y le introduce a la rutina de una persona que padece estado depresivo.
“Transité ese camino y el arte fue la plataforma para desembocar mis miedos”, confiesa Aurora Aquino, quien con apoyo de personas muy importantes en su vida, logró sobreponerse. “Implicó no solo voluntad, también tener la información adecuada y el apoyo emocional oportuno en ese momento”, recuerda.
La cinta es un apéndice de las varias ideas plasmadas en la original, ya que para este proyecto hizo una adaptación para que no cayera en una propuesta muy abstracta. “Pues, Sara y todo su mundo, es una analogía a la sociedad. Y la depresión, por la que transita es un grito silencioso que ojalá ayude a encontrar salidas a muchos que no saben cómo sobreponerse”, finaliza.