La permeabilidad fronteriza es el primer riesgo que se corre con la diferencia de estatus sanitario entre Paraguay y los estados brasileños de Mato Grosso del Sur y Paraná.
“Es una realidad que nos imponen y sabemos hoy que las enfermedades son transfronterizas”, dijo al respecto el presidente del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), José Carlos Martin, quien trabaja en un plan que contempla la vacunación hasta el 2025.
Aunque el país tenga una inmunidad y efectividad muy altas de la vacunación, toda la región es considerada aftósica por los mercados. A esto se suma que Brasil, el tercer mejor comprador de carne paraguaya, podría dejar de comprar nuestro producto. Así también, este importador que al mismo tiempo es competidor en el mercado internacional, tendrá un mejor valor de sus productos.
La Cámara Paraguaya de Carnes comparte esta visión, pues considera que al obtener el estatus de país libre de aftosa sin vacunación, se podrá mantener la competitividad. En cambio, los ganaderos aún se encuentran reacios a adoptar la medida, pues temen que se desate un nuevo brote de la enfermedad, como ocurrió en el 2011.
El sector productivo apunta a seguir el ejemplo de Uruguay, que sigue vacunando y tiene buenos precios en el mercado. Pero el titular de Senacsa primeramente aclaró que todos los países vecinos sufrirán el impacto del éxito de Brasil. Sobre el caso de Uruguay aclaró que basó su exportación en una identificación del 100% del rebaño y en controles adicionales. Contempla además un sobrecosto en la producción y un pago elevado por la guía de traslado de animales.
Brasil amplió su territorio libre de vacunación antiaftosa, lo que representa un riesgo sanitario y de competitividad en el mercado para los demás países de la región que producen bovinos.