Política

Ascenso y caída de OGD, símbolo de la corrupción política nacional

El ex senador Óscar González Daher (OGD) supo aprovechar el conocimiento de los entresijos de la política paraguaya, a través de la cual acumuló poder e impunidad durante casi toda su vida.

Mantuvo su poder por más de dos décadas. Acumuló fortuna e influencias que le valieron impunidad por casi toda su vida. Hablamos de Óscar Alberto González Daher (OGD), el ex senador fallecido el jueves pasado. Acusado por varios hechos, como evasión de impuestos, tráfico de influencias e incluso condenado por enriquecimiento ilícito y declaración falsa, estos delitos no le impidieron al dirigente colorado llegar a la presidencia de un poder del Estado.

Así es, González Daher fue presidente del Congreso de la República del Paraguay. Pero su carrera empezó como dirigente juvenil de la Asociación Nacional Republicana (ANR), agrupación política que lo encumbró y que le fue soltando la mano en los últimos años, aunque como saludo final declararon duelo de tres días y memorias póstumas para el fallecido y su “apreciada familia”, según reza la resolución del titular de la ANR, Pedro Alliana.

El ex senador supo moverse en las huestes políticas del país, convirtiéndose en un símbolo de la corrupción y el poder político. Era intocable. Fue protegido del ex presidente Horacio Cartes hasta sus últimos días e incluso calificado por el presidenciable cartista Santiago Peña como “el árbol que da frutos al que solamente le tiran piedras”.

Nació en Luque, su feudo, un 14 de julio de 1953. Tenía 68 años al dejar este mundo. Abogado y escribano público, estuvo casado con Nélida Chaves Piris, con quien tuvo sus hijos Óscar Rubén y María Emilia. Fue primero dirigente deportivo, presidente del Club General Díaz (segunda de ascenso, en 1973) y vicepresidente del Club Sportivo Luqueño. Pero dejó la dirigencia deportiva a su hermano Ramón, quien también enfrenta a la justicia desde hace años.

POLÍTICA. En política empezó como presidente del Centro de Estudiantes de Derecho y Notariado de la Universidad Nacional de Asunción y luego fue titular de la Juventud Colorada de Luque; miembro de la Junta Departamental de Central y presidente del mismo órgano.

Entre 1998 y 2003 dio el gran salto político, llegando a la Cámara de Diputados, donde fue presidente, ejerciendo la titularidad del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM) durante dos periodos. Desde el JEM amasó influencias en otro poder del Estado: El Judicial, sometiendo a fiscales y jueces.

Luego fue electo senador por cuatro periodos, de 2003 al 2023, pero fue expulsado en su tercer mandato (2017) y tuvo que renunciar por la presión ciudadana en 2018. No obstante, volvió a ser titular del JEM durante el gobierno de Cartes (2013-2018), su eterno aliado, y fue desde este organismo donde extendió sus tentáculos de poder.

Declive. González Daher supo capear las tormentas, y mantenerse a flote en lo más alto de la dirigencia política hasta casi terminada la década anterior, aunque una investigación del diario Última Hora mostró que evadía impuestos ya en el 2010, cuando era nada más y nada menos que el presidente del Congreso.

Lo tildaron de “espantavotos”, pero se le conoce solamente la derrota electoral de 1996, cuando fue candidato a intendente de Luque por la ANR, cayendo ante su rival del PLRA, César Meza Bría. Ocurre que González Daher siempre ingresó a los cargos públicos oculto tras las listas sábanas, y cuando le tocó mostrarse no le fue bien.

Pero tras el revés como candidato a intendente, González Daher encontró la forma de mantenerse en la arena política. Sin embargo, la caída final era inevitable.

El descenso meteórico empezó en el 2017, específicamente en diciembre de ese año, cuando se filtraron los audios que revelaban el tráfico de influencias que ejercía desde la titularidad del JEM. El golpe fue fulminante y se convirtió en el primer legislador expulsado del Congreso por sus pares. Aunque siguió con su candidatura para el periodo 2018-2023, a meses de asumir de nuevo su banca tuvo que dejarla por la presión y los escraches en su contra.

Por el caso audios recibió una tibia condena de dos años, por lo que ni siquiera tuvo que ir a la cárcel, aunque le prohibieron ejercer cargos públicos por siete años. Pero también fue investigado junto con su hijo Óscar Rubén González Chaves, concejal reelecto de Luque, por enriquecimiento ilícito y declaración falsa. Estuvo con prisión preventiva en la Agrupación Especializada, y luego fue beneficiado con la prisión domiciliaria.

En diciembre de 2019, junto con el ex fiscal general del Estado Javier Díaz Verón, fue declarado como “significativamente corrupto” por el Gobierno de Estados Unidos, país que también le prohibió la entrada de por vida.

En agosto pasado le llegó la estocada política final, cuando recibió una condena de siete años de cárcel por enriquecimiento ilícito y declaración falsa, pero la condena no estaba firme, y OGD de nuevo se escapó de la justicia paraguaya el jueves, pero esta vez para siempre.

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