Política

Antropóloga señala que soja invade las tierras de indígenas

 

Las tierras que reclaman los mbyá guaraní de Loma Piro’y son parte de una donación que realizaron misioneros alemanes, según asegura la antropóloga Marilin Rehnfeldt, directora de la Maestría en Antropología en la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción, quien indicó que el problema de la invasión de soja en tierras indígenas no es solamente en esta comunidad, sino en varias de Caaguazú y otras zonas del país.

“La historia es como pasa siempre en todo Caaguazú, ahí había antes una misión alemana que compró tierras y entre los ochenta y noventa empezaron a dejar la misión, y a partir del 2000 empezaron a pasar las tierras a los indígenas”, relató.

Dijo que como eran muchas las comunidades que estaban ahí, entre ellas la de Piro’y, fueron traspasando pequeñas parcelas a cada grupo de entre cien y quinientas hectáreas cada grupo, y algunas familias le dieron personalmente tierras.

“Resulta que después algunos menonitas y brasiguayos entraron y con cualquier pretexto, aprovechando que no sabían leer ni escribir, les decían que le iban a dar algo a cambio que le dejen entrar a cultivar soja, y les fueron engañando, le deban migajas, hasta quedarse con las tierras, eso hicieron en todas las comunidades de Caaguazú, yo no conozco una que se haya salvado”, detalló.

Mencionó el caso de una comunidad llamada Mbarigui 14, una de las más tradicionales, con una escuela agrícola incluso, tenía originalmente 1.200 hectáreas, y perdieron de manos de colonos menonitas 500 hectáreas.

Señaló que el poder de estos grupos, junto al de los brasiguayos, es grande sobre las instituciones del Estado, por lo que salen a su favor.

REGULARIZACIÓN. Rehnfeldt indicó que ella misma estuvo en los años noventa en la zona actualmente en conflicto y conoció a los miembros de la comunidad Loma Piro’y, cuando se inició el proceso de traspaso de tierras.

“Incluso hubo un proyecto que se hizo en conjunto entre varias instituciones, financió la cooperación japonesa a través del Banco Mundial, que se llamó Proyecto de Regularización de Tierras Indígenas, tanto en el Chaco como en la Región Oriental”, dijo.

Detalló que los registros deberían encontrarse en el Instituto Paraguayo del Indígena (Indi), que calificó realizó un buen trabajo en ese tiempo con Augusto Fogel, contratando abogados y agrimensores.

“Ahí se mensuraron las tierras de los mbya guaraní Loma Piro’y, y también del caso de los guaraní ñandeva de Loma en el Chaco, pero al final a nadie le importa porque igual roban sus tierras”, reclamó.

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