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Anna Lee Fisher, la primera astronauta madre en viajar al espacio

Anna Fisher fue la primera madre astronauta en viajar al espacio en 1984, un hecho revolucionario para la época. La cosmonauta perteneció al grupo de las seis primeras mujeres seleccionadas para una misión espacial de la NASA.

A tan solo semanas de dar a luz, Anna Lee Fisher fue seleccionada por la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) en 1978 para un viaje al espacio.

Esa oportunidad no la desaprovechó y la llevó a ser una de las primeras madres astronautas en contar con una misión fuera del planeta.

Graduada en Química y Medicina, en un primer momento, Fisher se desempeñó como médica de urgencias en varios hospitales, hasta que una amiga le comentó que la NASA se encontraba reclutando nuevos astronautas con su tipo de experiencia.

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Una oportunidad perfecta para concretar su sueño de la infancia, como recuerda ella. Esa ilusión surgió a los 11 años cuando Alan Shepard se convirtió en el primer hombre estadounidense en realizar un vuelo espacial, según publicó el portal Sputnik.

"En aquel momento me di cuenta lo que quería ser algún día: una astronauta. Sin embargo, no creía que eso fuera posible", comentó Fisher durante una presentación en el Museo de la Cosmonáutica en Moscú.

El primer viaje de Fisher

En 1984 fue asignada a su primer vuelo espacial, en noviembre de ese año la NASA la integró a la misión 51-A a bordo del cohete Discovery, cuya tripulación tenía la misión de recuperar dos satélites dañados.

La misión espacial tuvo una duración de casi ocho días en el espacio, en donde la astronauta no mantuvo ningún tipo de contacto con su familia, ya que la tecnología no era tan avanzada como en la actualidad.

La insignia de su vuelo, dibujada parcialmente por ella, tenía seis estrellas: una para cada uno de los cinco tripulantes y la última para representar a su hija.

Ese fue su primer y único vuelo, en el cual registró más de 192 horas en el espacio; al terminar esta misión pidió licencia y volvió al servicio activo hasta 1996; desde entonces trabajó en distintas áreas del Programa Espacial Tripulado.

Su segundo viaje al espacio exterior se canceló tras la tragedia del transbordador espacial Challenger que se produjo el 28 de enero de 1986.

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Anna Lee Fisher en uno de los entrenamientos para el vuelo espacial.
Anna Lee Fisher en uno de los entrenamientos para el vuelo espacial.

Anna Fisher se convirtió en un ícono de la fortaleza de las mujeres, quien retrató la imagen de una mujer inteligente, que además de ser admirada por su familia, consiguió un desarrollo personal y profesional para su vida.

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