De la expresión de Lula se extrae claramente una línea de pensamiento que no es nueva, buscar el desarrollo de los pueblos condóminos y, además, buscar la posibilidad de nuevas inversiones con dinero proveniente de la Itaipú Binacional, este segundo punto me parece interesante a considerar desde la perspectiva de que va más allá de un comentario diplomático.
Siempre sostuve que el mejor socio es el Brasil, se comprende que el vecino no es una institución de beneficencia, por consiguiente, los buenos resultados se merecen, no se regalan. Las nuevas inversiones pueden entenderse como la utilización directa por las partes de recursos de la entidad sin contraprestación alguna o la aplicación en obras sustentables con obligación de retorno y utilidades contrayendo nuevas deudas y pagadas por Itaipú con exigencia de retorno a partir del funcionamiento y del flujo de caja del emprendimiento sustentable.
En otro pasaje de su discurso, el mandatario brasileño destacó la necesidad de una discusión “profunda” del Anexo C considerando los eventos desde el inicio de la implantación de la megaobra, de manera a presentar las propuestas a cada país, o sea, para poner a consideración de los respectivos parlamentos, una revisión punto por punto e incluso actualizando los desfasajes de las cláusulas vigentes, las conclusiones no serán en la brevedad.
Otro aspecto crucial del comentario del presidente Lula fue reconocer “la divergencia” entre ambos mandatarios sobre la definición de la tarifa (costo unitario de electricidad, cuse) del producto generado por la central hidroeléctrica, mencionó que seguirán las negociaciones, la próxima reunión se desarrollaría en Asunción, Paraguay.
En mi opinión este punto está fuertemente vinculado con la definición de las disposiciones del Anexo C, a no ser que nuevamente se defina un cuse transitorio aguardando una versión final del Anexo C revisado. Un elogio dirigido a nuestro primer mandatario dio énfasis a su alta competencia y juventud, la frescura de la vida en las personas le da vitalidad y agilidad, por supuesto, aunque la experiencia casi siempre se asocia con los mayores, precisamente el presidente Lula trae consigo el ejercicio de un tercer mandato de un país influyente en nuestra región, incluso en el mundo, sobrevivió a duras experiencias personales, líder notable de una fuerza política en su país. Lo menciono no por alabanza, sino para unir puntos e interpretar lo que “no dijo”, luego no se mencionó ningún aspecto de temas de operación pendientes de la entidad.
Aporto apenas una visión, nunca fui presidente de ningún país por lo tanto no pretendo ser un asesor de alta estrategia virtual, dicho esto y según mi parecer, la pausa establecida por nuestra contraparte no es una casualidad, estaba prevista desde el principio, reuniones de jefes de Estados siempre tienen predesarrolladas sus agendas por los expertos colaboradores y luego aquellos las ajustan y resuelven, pueden anotarlo que “sin trueque no hay acuerdo”.
Con el permiso correspondiente, de una reciente reunión que me cupo con un ex presidente de la República del Paraguay extraje de sus dichos que, existen instancias donde el primer mandatario se reúne en una “recámara”, en su alcoba con su propia conciencia y nadie más y, repasa una y otra vez una determinada situación para descifrar sin ninguna contaminación lo que le dice su olfato, percepción o intuición sobre un tema delicado y luego toma la acción que le dicta su alma, un voto de esperanza de mi parte.