“Mis hijos ya quieren que me quede a descansar, pero yo no me rindo. Es una manera de entretenerme ganando dinero y aquí alimento mi vista”, comenta con picardía don Francisco Montanía (69), mientras busca potenciales clientes en la Costanera de Asunción. El hombre ofrece sándwiches que –asegura– él mismo elabora. Acompañado de un bastón, sujetando una bolsa y el recipiente cargado de alimentos recorre lentamente entre los turistas. Don Francisco es de Santa Ana, Bañado Sur, y afirma que aún se moviliza en colectivo. Hace 40 años se dedica a la venta de minutas y afirma que lo seguirá haciendo hasta que sus rodillas, que ya no quieren funcionar como antes, se lo permitan.