Sucesos

A la vista de las autoridades, niños adictos malviven en refugio marginal

Entre 30 y 40 consumidores de crac, más conocidos como chespis, tomaron la obra abandonada de la zona del Mercado de Abasto como refugio. De este lugar salió la niña que le clavó al chipero.

Zona del Mercado de Abasto de Asunción, en la calle, a plena luz del día y ante la mirada de mucha gente, dos niños de entre 12 y 13 años de edad, cuchillo en mano, se pelean por una pipa casera para fumar crac. Uno le reclama al otro que le devuelva su pipa y le arroja piedras. Ambos balancean sus cuerpos esquivando las arremetidas con las armas blancas, que uno de ellos tiene atada a la punta de un palo como lanza. Apenas un día antes de este hecho, el pasado lunes, a la media mañana, y a escasa distancia de este lugar, Albino Evaristo Tama Vera (50), vendedor de chipa, fue asesinado de dos puñaladas en el pecho por una adolescente de 14 años, adicta al crac, en una parada de buses.

Estos chicos, los que se peleaban por la pipa y la niña que ahora está imputada como autora del crimen del trabajador, se refugian en una construcción abandonada, al costado del Mercado de Abasto, en el barrio San Pablo de Asunción, sin que las autoridades los tengan en cuenta, mientras se hunden en sus adicciones y la delincuencia.

En la obra abandonada se aglomeran más de 30 adictos al crac, en su mayoría menores, incluso embarazadas.

Vecinos del lugar observan la pelea, pero sin interceder, ya que este tipo de actos violentos se da con frecuencia, así como los robos domiciliarios y asaltos en la vía pública.

“Esto es cosa de todos los días, no podemos ni salir a la calle, vivimos encerrados y ellos (los adictos) hacen lo que quieren, se pelean, entran a la casa a robar, los policías no hacen nada, se les llaman y ni aparecen”, afirma una vecina.

La ministra de la Niñez y la Adolescencia, Teresa Martínez, mencionó a Radio Monumental 1080 AM, que ese mismo local ya lo denunciaron en cuatro ocasiones ante la Defensoría Pública, ya que el lugar es un aguantadero de menores con adicciones. Sin embargo, hasta la fecha no se realizó ninguna intervención en el lugar.

Martínez también habló sobre la situación de adictos, que considera muy compleja, porque la rehabilitación de los menores es muy precaria y depende mucho del apoyo de los familiares y de la intervención de otras instituciones.

El siquiatra Manuel Fresco coincidió con la ministra y resaltó: “Tenemos que pensar en qué perspectiva le ofrecemos para sacarles de ese lugar (niños y jóvenes). Hay una falla estructural. Tenemos que pensar qué estamos haciendo. Si no se invierte en educación, vamos a seguir teniendo los mismos episodios”. También remarcó que solamente cuentan con 52 camas para pacientes en rehabilitación.

QUEDAN LIBRE RÁPIDO. El subcomisario Cristian Lugo, subjefe de la Comisaría 16ª Metropolitana, aclaró, por su lado que ellos realizan con frecuencia detenciones, pero que al día siguiente se los libera devuelta por ser menores o tratarse de un hecho bagatelario. A esto se suma, que en la mayoría de las ocasiones, las víctimas no formalizan sus denuncias.

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