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80 parejas dieron el sí en una emotiva ceremonia en la Catedral

El sí, acepto de 80 jóvenes parejas resonó ayer en la Catedral Metropolitana de Asunción, durante una emotiva ceremonia de casamiento comunitario.

La marcha nupcial arrancó a las 15.00. Los novios ingresaron a la Catedral con un andar parsimonioso, lleno de emoción y no faltaron las lágrimas. Familiares y amigos acompañaron de cerca el camino al altar, donde el monseñor Edmundo Valenzuela Mellid, arzobispo de Asunción, aguardaba a los novios para unirlos en sagrado matrimonio.

Los recién casados participaron en su mayoría del programa Ikatu, Ñandejára oî chendive, de la Fundación Santa Librada, que tiene entre uno de sus componentes el fortalecimiento espiritual de las familias.

Estas parejas fueron preparadas en todas las dimensiones de la vida: matrimonial, espiritual, crianza de los hijos, finanza del hogar y desarrollo personal, según Julián Candia, de la Fundación Santa Librada.

Monseñor Valenzuela felicitó a los novios que se convirtieron en esposos, destacó que son ellos el reflejo del amor de Dios que se expresa en la fidelidad como el amor de Jesús en la cruz.

Durante su homilía, el arzobispo leyó la exhortación apostólica que hizo el papa Francisco sobre el amor en el matrimonio, capítulo 4 de La Alegría del amor y recomendó tenerlo muy presente en sus corazones.

“El amor se va cultivando con paciencia, con perseverancia; no se dejen vencer por el mal. Vuelvan siempre a la fuente del amor que es Dios y esta fuente de amor les permitirá rezar juntos. El matrimonio no termina aquí, el sacramento del matrimonio comienza y va a terminar cuando la muerte los separe”, dijo.

Los recién casados resaltaron la oportunidad que la Fundación Santa Librada les brindó al hacer posible esta ceremonia de casamiento, que fue costeada en su totalidad por la fundación.

“Es muy importante esta oportunidad. Estamos felices porque siempre quisimos casarnos con mi ahora esposa. Esperamos 17 años y ahora se pudo”, resaltó Nelson Díaz, quien no soltó la mano de su esposa, Sonia Barrientos, tras intercambiar los anillos, sellar su unión con un beso y abrazar a sus hijos.

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