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Economía
domingo 28 de mayo de 2017, 01:00

Transgénicos

Gran parte de los productos agrícolas, cultivados, cosechados y comercializados, tienen en Paraguay sus genes alterados en laboratorios. Las consecuencias de esta alteración artificial de genes son altamente polémicas y contradictorias. Sus detractores las denuncian como altamente negativas sobre bienestar rural y ecología, especialmente sobre la salud de los productores y de los consumidores de productos transgénicos. Sus partidarios, en cambio, alaban el logrado aumento de productividad en su utilización, asegurando no tener repercusiones negativas ni en la salud de la población ni en su derredor. Supuestamente y según estos, con transgénicos será más fácil combatir el hambre en el mundo.

MONSANTO: RENCOR vs. EUFORIA. Parte importante entre las firmas productoras de alimentos, provenientes de genes alterados, son algunas transnacionales, entre las cuales la más alabada y vituperada por propios y extraños en el pasado reciente ha sido Monsanto Company, multinacional estadounidense cotizada en bolsa, productora de agroquímicos y biotecnología destinados a la agricultura en sentido amplio. La sede de la corporación se encuentra en Creve Coeur, San Luis, en el estado de Misuri.

BAYER: COLOSO AGROQUÍMICO. Monsanto era líder mundial en ingeniería genética de semillas y en producción de herbicidas, entre ellos el glifosato, comercializado bajo la marca Roundup. En setiembre de 2016, anunció la aceptación de la oferta de compra de Bayer, valorada en 66.000 millones de dólares, lo que supuso la pérdida de la independencia de Monsanto tras más de un siglo de historia. Llegó así la nueva era de un gigante agroquímico: Bayer (Pozzi, Sandro, en El País. 15.sept.16,.wiki).

SU UTILIZACIÓN LOCAL ES MASIVA. Según las últimas estadísticas a nivel mundial, Paraguay es el sexto país con más cultivos de transgénicos, sumando 3,6 millones de hectáreas, mayormente de soja. De esta manera, nuestro país se posiciona ya directamente después de Estados Unidos, Brasil, Argentina, Canadá e India, cada uno de ellos de enorme superficie y de población multimillonaria, en comparación con la de nuestro país. Lo que significa que esa superficie de cultivo local es en términos relativos considerablemente grande, es decir, poniéndola en relación con territorio y número de habitantes. En otras palabras, la utilización de transgénicos por hectárea y per cápita en Paraguay es mucho más gravitante que en los grandes países cultivadores de alimentos con genes alterados en laboratorios.

PARAGUAY ENTRE LOS PRIMEROS DEL MUNDO. Como puede leerse en publicaciones de Última Hora de Asunción de los pasados días 16 y 18 de mayo del corriente año, los grandes países mencionados representan juntos el 91% de la superficie mundial con cultivos transgénicos, según el último informe del Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones de Agrobiotecnología (ISAAA, por sus siglas en inglés), http://www.isaaa.org/, distribuido en Paraguay por la Unión de Gremios de la Producción (UGP). Según ese informe anual sobre el estado mundial de los cultivos genéticamente modificados (GM), comercializados en el 2016, la adopción de cultivos transgénicos aumentó 110 veces a nivel global en tan solo 21 años de comercialización, desde las primeras 1,7 millones de hectáreas en 1996 a las 185,1 millones de hectáreas en el 2016.

AGRICULTURA FAMILIAR vs. MECANIZADA PARA EXPORTACIÓN. La adopción masiva de productos transgénicos, en el caso de Paraguay, ha conducido a la concentración de la producción local en rubros de exportación, genéticamente modificados, descuidando así la diversificación de alimentos, con tecnologías propias y naturales, en la agricultura familiar. A consecuencia de eso, cada vez nuestro país importa más alimentos, producidos anteriormente por la agricultura campesina, que va perdiendo terreno versus la agricultura mecanizada, utilizada para la producción de transgénicos. La consecuencia obvia es la pérdida de soberanía alimentaria. Véanse las publicaciones de Base Is: http://www.baseis.org.py/