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lunes 27 de junio de 2016, 01:00

Todavía estamos a tiempo

En el año 1995, hace 21 años, en el poblado de Aguasblancas, México, fueron asesinados campesinos de forma similar a la masacre de Curuguaty, en Marina Kue.

Conmovió aquel asesinato, inclusive hay un corrido mexicano sobre él. Pero la mayoría de los ciudadanos nada hizo para que se aclararan aquellas muertes por parte de poderosos en connivencia con el Estado. Eran cosas de campesinos. ¿Seres de cultura inferior? Y nadie salió a la calle a protestar.

Luego, vinieron más muertes no solo de campesinos sino también de estudiantes y de obreros. Al comienzo, centenares. Luego, miles al año.

Del campo las muertes llegaron también a las ciudades. Y cada vez, creciendo más y más en número. Todas quedaban impunes y, por indiferencia o miedo, con pocas protestas colectivas.

Han pasado 21 años y ahora hay movilizaciones hasta de decenas y centenares de miles de manifestantes. Pero, ya es tarde. No consiguen nada porque en ese tiempo las bandas de asesinos también se hicieron más fuertes y más unidas al Estado.

El pueblo mexicano, unido y manifestándose en las calles, ya no es capaz de detener estas olas de miles y miles de asesinatos.

En Paraguay estamos ahora viviendo un momento histórico con la masacre de Curuguaty de campesinos, y con la condena fiscal de sus compañeros a muchos años de cárcel.

Todavía estamos a tiempo para cambiar la historia. Si unidos todos no paramos esta doble injusticia de muertes y cárcel de campesinos inocentes, en adelante matarán a más campesinos, darán penas aun mayores para meterles miedo y en las ciudades destrozarán con una fuerte represión mortal cualquier protesta.

Recordemos de nuevo despacio lo dicho. Más vale salir todos a la calle ahora, para conseguir “absolución ya” a los presos inocentes de Canindeyú y castigo a los asesinos de los diecisiete muertos, que tener posteriormente que llorar la muerte de nuestros hijos.