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Opinión
domingo 30 de abril de 2017, 01:00

Semana 17... y sumando

Arnaldo Alegre
Por Arnaldo Alegre

TOUR DE COMPRA. En una muestra de que el movimiento comercial de brasileños en Ciudad del Este repuntó, un grupo de facinerosos de ese país tomó la ciudad e hizo un petit tour arma en mano para llevarse casi 12 millones de dólares. Murió un policía mientras dormía en su vehículo frente a la entidad asaltada. Se salvaron una familia y un refugio lleno de niños y adolescentes. No sabemos por qué un policía entrenado para operaciones especiales y no para custodio estaba ahí, ni por orden de quién, ni por qué usaba su auto. Menos sabemos qué hace una oficina privada –que en verdad es un cuartel con la sola misión de protegerse a sí mismo– en medio de una zona residencial densamente poblada e indefensa. La racionalidad ni para robar viene por estos lares.

SON Y SE HACEN. Tras el megaasalto, la Policía actuó con solvencia, disciplina, eficacia y ayudó a la Justicia a castigar a los ladrones. Realmente, tuvo una labor destacada la Policía, pero la brasileña. La nuestra cautamente miró de lejos, no trató de impedir la huida, se lamentó de la falta de recursos sin siquiera tratar de utilizar con inteligencia los escasos medios con que dicen contar y, sencillamente, hizo el ridículo. Cuando se decidió a actuar –como medio año después–, allanó una mansión en el aguantadero más chic de la delincuencia regional. Luego se peleó con la Fiscalía porque el allanamiento era supuestamente equivocado y el hombre apresado –inocente para la Fiscalía y sospechoso para la Policía– tenía tres cédulas, una de ellas paraguaya, y antecedentes en Brasil. A diferencia de Dinamarca, donde solamente "algo huele a podrido", en Alto Paraná todo huele a podrido.

y finalmente habló. Se produjeron dos milagros en la semana 17: se archivó la enmienda y Cartes habló con la prensa, pero con los micrófonos apagados, como a él le gusta. Entre otras cosas dijo que no lee diarios, de lo que deducimos que no lee ni los que compró. Al parecer, al presidente ni las buenas noticias le agradan. Y tanto esfuerzo que hacen sus muchachos.

Los dos hechos significativos de los últimos siete días pasmosamente pusieron en evidencia cuán cerca estamos de ser un Estado fallido. Permitimos el ingreso y la salida de nuestro suelo de un grupo criminal extranjero sin pedirle aunque sea una selfie. Cerramos también con la enmienda una de las más graves crisis del país solo gracias a la ayuda papal y del Tío Sam.

En síntesis, fracasamos en cuidarnos y en dialogar. Lamentable.