Los brasileños necesitan dar un golpe de autoridad como un gesto de autoafirmación y los peruanos, sin ninguna obligación, aspiran a aprovechar las debilidades de su adversario para dar la campanada y multiplicar sus opciones de clasificación en el Grupo C.
llega bien. Dunga comenzó con buen pie en su segunda etapa en la Canarinha y llega a la Copa América con un balance intachable de diez victorias en diez amistosos, aunque sabe que su crédito es muy limitado, pues la afición brasileña, todavía decepcionada por el Mundial y por el juego poco vistoso, pita a su propio equipo cada vez más a menudo.
La gran arma de Brasil, en quien reposan todas las esperanzas del equipo, es Neymar, quien podría cerrar una temporada perfecta después de haber ganado el triplete con el Barcelona.
nuevo rostro. La selección de Perú afronta su debut en la Copa América consciente de la superioridad de sus rivales, aunque sin renunciar a sus aspiraciones.
El técnico argentino Ricardo Gareca, que lleva tres meses al mando de la selección peruana, pretende frenar a Brasil a través de la actitud y la intensidad de sus jugadores y, sobre todo, aislando a Neymar, su gran estrella.