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Opinión
domingo 25 de septiembre de 2016, 01:00

San Jarvis

Por Luis Bareiro
Por Luis Bareiro

A veces cuando la realidad escapa a los parámetros tradicionales de la cordura se hace imprescindible apelar al humor para evitar deslizarnos definitivamente al mundo incierto de la demencia. Esto es igual de válido para las experiencias personales como para la vida pública.

El último encuentro cercano con el realismo mágico lo tuvimos en Tacumbú de la mano de un hombre condenado por lavado de dinero, considerado por la Policía brasileña como el capo máximo de la mafia en la frontera y con pedido de extradición por narcotráfico; el brasileño Jarvis Chimenes.

En sucesivas entrevistas exclusivas, Jarvis, aseguró haber sido quien consiguió la liberación del joven Arlan Fick, el colono secuestrado por el EPP. Jarvis contó que estando aún en la zona vip de Tacumbú tuvo la venia del Gobierno para conversar con miembros de la organización criminal detenidos en la misma penitenciaría para negociar la libertad del muchacho, previo pago de un rescate que salió de sus propios y generosos bolsillos.

De acuerdo con esto, el Gobierno negoció con terroristas la liberación del colono a través de un narco preso y otros miembros de la organización criminal que estando recluidos se comunicaban con los integrantes activos de la seudo guerrilla.

Con semejante revelación, Jarvis dejó en la papeleta de la Administración Cartes un aporte mayor al que realizó el abogado Cubas en la oficina del juez que había ordenado su detención por desacato.

Lo más demencial es que no hubo reacción oficial. Como mucho, el ministro de Interior se limitó a decir que un condenado no tiene mayor credibilidad. Y punto. A otra cosa.

En donde el caso no pasó desapercibido fue en las redes sociales donde los internautas ejercieron su derecho al humor para neutralizar los riesgos de locura implícitos en el proceso de digestión de semejante noticia.

Así, considerando la generosidad absolutamente desinteresada de Jarvis se confeccionó una lista de áreas en las que este señor podría colaborar, con o sin la venia del Gobierno.

Por ejemplo, podríamos ponerlo a negociar la deuda de Petropar con Pdvsa, la petrolera venezolana. Estamos seguros de que Jarvis sabrá hacerle a Maduro una oferta que este no podrá rechazar.

Podríamos colocarlo al frente del MOPC, después de todo y al decir del ex presidente Duarte Frutos, la primera alianza público privada exitosa de Cartes fue con Jarvis para la construcción de celdas vip.

Podríamos ponerlo al frente de las Fuerzas de Tarea Conjunta (FTC), ya que parece tener un mejor método para neutralizar al EPP. Si no puedes con el enemigo, compralos.

Dicen que como ministro del Interior sería más rápido para acabar con la delincuencia, aunque parezca un accidente.

En fin, las posibilidades son infinitas. Alguien incluso habló de candidatarlo. Obviamente es un disparate. Después de todo será un hombre que estuvo en la cárcel, que tiene por negocio la venta de un producto que genera adicción y causa estragos en la salud de la gente, y que para colmo tiene serios problemas con nuestro idioma...

¡Caramba, que coincidencia!