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Opinión
sábado 28 de enero de 2017, 02:00

¿Qué debe el MOPC?

Por Iván Lisboa - ilisboa@uhora.com.py

A fines del año pasado, la Corte Suprema de Justicia (CSJ) favoreció al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) con una inconstitucionalidad para que la institución dependiente del Poder Ejecutivo –quizá la de más preponderancia–, ya no sea auditada de ahora en más por la Contraloría General de la República. Desde ese día, solo el Tribunal de Cuentas tiene atribuciones para revisar las cuentas del MOPC.

Si de por sí ya fueron llamativos el pedido del MOPC como la posterior decisión de la Corte, ahora salió a luz que la máxima instancia judicial, había sido, rechazó dos acciones idénticas presentadas por las Municipalidades de Santa Elena y Arroyos y Esteros.

Estas localidades utilizaron un idéntico argumento al del MOPC, pero como se volvió costumbre desde hace un tiempo, antes de tomar una decisión, la Corte mira primero la cara del cliente.

Más allá de este auténtico papelón, que deja nefastos precedentes judiciales, ¿qué esconde el MOPC?

Este pedido del ministro Ramón Jiménez Gaona deja en ridículo cualquier argumento de integridad en un Gobierno que se jacta de ser el más transparente de la época democrática.

En medio de leyes y decretos de libre acceso a la información pública, una decisión como esta no tiene ningún sustento ni argumento razonable.

Esta secretaría de Estado debería ser el ejemplo de transparencia, no solo por las multimillonarias obras que está llevando adelante actualmente, sino también –y principalmente– por el manto de duda que se generó luego de conocerse que una cuarentena de obras del Estado están aseguradas por la empresa de la persona que es la mano derecha del presidente Cartes.

Pero no. Con esta determinación, el MOPC lo único que genera es desconfianza. ¿Qué puede pensar un ciudadano que todos los meses paga IVA, IRP o simplemente un peaje, de una institución que no quiere ser auditada? Automáticamente, lo primero que viene a la cabeza es una secretaria de oro, una obra fantasma o una sobrefacturada construcción.

Si no hubiera algo que ocultar, difícilmente una institución recurra a este tipo de artimañas para evitar ser controlada.

Un conocido refrán dice que "el que nada debe, nada teme". Entonces, ¿qué debe el MOPC?