Tras el desastre desatado en Fukushima en el 2011, cuatro pueblos debieron ser evacuados por los peligros de radiación. Una veintena de cerdos de la Edad de Hierro, un cruce entre jabalí y cerdo doméstico, fue abandonada por un ganadero y ahora estos animales circulan libremente por la localidad de Tomioka.
El ministerio de Medio Ambiente prepara en estos momentos un proyecto exhaustivo para abatir a estos y otros animales salvajes y reducir sus poblaciones en Tomioka y en las ciudades de Namie, Futaba y Okuma, que fueron abandonadas luego del accidente de Fukushima, según lo detalla el portal 20minutos.es.
Estos animales se han reproducido y circulan libremente creando perjuicios a edificios y campos de cultivos. A raíz de esto, se han creado trampas con el objetivo de capturarlos.
A esto se suma el hecho de que también se ha multiplicado en el entorno de la planta la población de jabalíes, una especie que además de provocar destrozos puede resultar muy agresiva.
La población de mapaches también parece haberse disparado en la zona. El gobierno japonés considera esta especie como invasora y se encuentran buscando mecanismos de combate para reducir su población.