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Opinión
domingo 26 de marzo de 2017, 01:00

Patrañas nostálgicas

Por Arnaldo Alegre
Por Arnaldo Alegre

A los que buscan en el pasado mal glorificado excusas para subsanar sus frustraciones presentes, tengan la delicadeza de entender que el stronismo está más muerto y enterrado que el propio dictador. Pero, como bien se sabe, los fanáticos no claudican de su necedad ni aunque la evidencia les pise el cuello, damos por hecho que seguirán insistiendo con su tonta cantaleta.

El stronismo nunca tuvo ideología ni conceptos propios, ni aspiraciones políticas trascendentes, más allá de la angurria delictiva. Era solo una etiqueta, el nombre de una jauría que tomó por asalto el Estado y lo pervirtió por 35 años. La mediocridad que sembró –haciendo del prebendarismo norma, de la delación una forma de vida y de la corrupción un sistema económico– nefastamente la estamos disfrutando en el presente. Para peor, el golpe se sintió en todos los ámbitos, desde la cultura hasta la política.

La ideología era la del Partido Colorado, que le sacó jugo a ese préstamo interesado. Cabe acotar que sin el stronismo el Partido Colorado jamás hubiera alcanzado la dimensión a la que llegó en virtud a la rapiña de los recursos del Estado. Otra pata que mantuvo erguido al monstruo asesino es la política anticomunista de los EEUU.

Los nostálgicos suelen jactarse de las obras de su general. Pero, por favor. Itaipú se hizo por obra, gracia y necesidad del Brasil. Y se negoció con Stroessner porque a nuestros vecinos no se les permitió tomar por asalto al Paraguay de nuevo. Por cierto, la negociación huele más a entrega que a la defensa de legítimos derechos, pues producimos energía para Brasil como mano de obra esclava y estamos sujetos a un monopolio de hecho, pues no podemos hacer uso de nuestros propios recursos y solos ellos pueden comprar nuestra ganga. Un negoción del stronismo. Por otra parte, Yacyretá se construyó simplemente para evitar la influencia brasileña.

Otra excusa es que en el país se vivía con más seguridad. Gruesa mentira. Aparte de los delitos habituales, hubo secuestros, descuartizamientos y violaciones varias. Andá a ver si tenías seguridad y derechos al tener algún encontronazo con los hijos de Pastor Coronel o de los generalotes millonarios y corruptos. O andá intentá montar una empresa sin dejar algunas acciones para la cohorte ladrona.

El stronismo murió y está bien muerto. Pero hay que cuidar que otros no obren en su nombre. Porque el paraguayo difícilmente aprende del pasado. Y la tentación autoritaria que nutre a todo el ser nacional pierde el pelo, pero no las mañas.