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Opinión
domingo 8 de enero de 2017, 01:00

La tragedia paraguaya

Alberto Acosta Garbarino Presidente de Dende

Muchos de los que habitamos nuestro querido Paraguay vemos con enorme preocupación el enfrentamiento cada vez más irracional y violento entre dos importantes grupos políticos: los partidarios de la reelección y los que se oponen a ella.

Este conflicto ha ido escalando en los últimos meses y hoy está poniendo en peligro no solamente el funcionamiento de nuestras instituciones democráticas, sino incluso la misma convivencia social.

Recordemos que cuando 500 años antes de Cristo, los griegos inventaron la democracia, tenían muy claro que el sistema no podía funcionar si la sociedad y sus líderes no eran democráticos.

Para educar a los ciudadanos atenienses en la cultura democrática usaron como herramienta fundamental al teatro, especialmente la tragedia y en menor medida la comedia.

En la tragedia griega solamente aparecían en el escenario dos personajes y el coro. Los protagonistas eran personas que tenían una gran pasión y que se creían los únicos dueños de la verdad. Consecuentemente, el enfrentamiento entre ellos era inevitable y violento.

El coro, que hacía las veces del pueblo, les pedía que se moderen, que entiendan la posición del otro, que cedan. Y si no lo conseguían, ocurría la tragedia.

La enseñanza de la tragedia griega era que para poder vivir y superar los obstáculos de la vida es necesario tener una importante dosis de valentía y de pasión; pero para poder convivir en democracia es necesario una importante dosis de razón y de prudencia.

La otra enseñanza de la tragedia griega es que todos tenemos una parte de la verdad, pero no toda la verdad, y que solamente se puede vivir en democracia si tenemos empatía y reconocemos que el otro también tiene algo de razón.

Creo que esta reseña del uso de la tragedia en el aprendizaje democrático es de gran utilidad para entender el grave problema que estamos viviendo en el Paraguay, donde nuestros principales dirigentes políticos tienen un enfrentamiento a "muerte" por la reelección presidencial, mientras que gran parte del pueblo les pide que se moderen, que dialoguen, que cedan y que lleguen a acuerdos.

Lo ocurrido con el veto total del Poder Ejecutivo al Presupuesto 2017 aprobado por el Poder Legislativo, nos lleva a una precaria situación donde la aplicación del Presupuesto del 2016 solamente puede ser una salida transitoria y de emergencia.

Los dos poderes, el Ejecutivo y el Legislativo, tienen la obligación de sentarse a dialogar y negociar un Presupuesto 2017 que contemple las expectativas de ambos sectores políticos.

Si no lo hacen, y cada uno pretende llevarse todo por delante y tener interpretaciones legales hechas a la medida de sus intereses, no solamente van a hacer que el conflicto siga escalando, sino que van a demostrar una gran irresponsabilidad hacia el pueblo y la falta absoluta de una cultura democrática.

Ese gran estadista que fue Eusebio Ayala –conocido como el "Presidente de la Victoria" en la Guerra del Chaco, pero desconocido en su faceta de hombre de extraordinaria cultura jurídica y filosófica, que hablaba perfectamente el inglés y el francés, y que había dictado conferencias en La Sorbona de París– en un discurso pronunciado hace más de 90 años decía:

"La vida es tan complicada que podemos ser enemigos y amigos a la vez. Muchos intereses separan a los hombres, pero hay o debe haber intereses que los una a la vez".

"En nuestro país, señores, nosotros damos demasiado relieve, demasiada importancia a lo que nos divide y no cultivamos lo que nos une, no pensamos que puede haber sentimientos comunes por encima de nuestras querellas. ¿Cómo hacer actuar esos sentimientos comunes? Mediante la tolerancia: hay que comenzar a admitir la posibilidad de la existencia de otras ideas y de otros intereses que los nuestros. Estas, como dije, son las virtudes capitales de una democracia".

Eso lo decía en 1923 y lamentablemente todo sigue igual. Esa es la tragedia paraguaya.