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Opinión
lunes 7 de noviembre de 2016, 01:00

La reina del Paraguay

Por Sergio Cáceres Mercado – sergio209@lycos.com
Por Sergio Cáceres

Como muchas naciones, la historia del Paraguay está polarizada y llena de tergiversaciones. Cuando aparece alguna investigación que toca un punto delicado de nuestro pasado, en paralelo se levantan las voces de protesta, así como de aquellas que encomian la nueva obra. Todo depende de qué versión apoyemos. Pero este fenómeno se duplica si el medio por el cual se expresan las ideas históricas es un audiovisual, pues es sabido que se llega más por este medio antes que a través de una obra escrita, más aún si hablamos de un país como el nuestro, donde verlo todo en imágenes es preferible al esfuerzo de leer algo. En las salas de nuestros cines está ahora proyectándose Eliza Lynch. Reina del Paraguay, un documental ficcionado que toca la vida de esta mujer tan poco conocida por nosotros. Está basado en dos libros de los investigadores irlandeses Michael Lillis y Ronan Fanning, posiblemente las dos personas que más saben sobre Madame Lynch en todo el mundo.

Como punto a destacar, podemos mencionar en primer lugar la abundante información que se obtiene acerca de la vida de Lynch. Posiblemente mucho del misterio y halo mítico que rodea su figura histórica irá desapareciendo en la mentalidad de aquellos que vean esta película. Fue una joven irlandesa que sufrió mucho, aunque tuvo sus momentos de esplendor cuando vivió al lado del todopoderoso Francisco Solano López. El haber elegido a una actriz tan profesional como Maria Doyle-Kennedy hace que el personaje tenga mayor fuerza. Es el único en carne y hueso que aparece en toda la película. Es la narradora, pero también es Madame Lynch, lo que hace que al contar su historia la viva con gran intensidad y el espectador la comparte plenamente.

Como puntos débiles en primer lugar salta la elección de algunos de los entrevistados. Aquellos que aparecen teniendo cierta autoridad de investigadores de nuestra historia creo que son acertados, aunque conociendo nuestro mezquino mundo historiográfico, quizá más de uno morirá de envidia. Aunque poco nos importa el chato mundo de los académicos resentidos. Pero hay otra lista de entrevistados que son muy discutibles. Aparecen más bien porque son amigos de los principales investigadores, o porque han financiado la película, pero no precisamente porque algo autorizado tengan que decir sobre Elisa Lynch. En cuanto a las imágenes que sirven de apoyo, nos parece muy discutible el haberse servido de motivos de guerra actuales para recrear una guerra de hace 150 años. Imágenes de época existen y han tenido acceso a ellas, pero las utilizan solo en algunos casos y en otros directamente las ignoran, como es el caso de las pinturas.

Con puntos fuertes y débiles, este es un documental que debe ser visto por todos aquellos que gustan saber de nuestra historia. Discusiones apasionantes surgirán luego de verlo. Hay que aprovechar que está en cartelera.