9 de diciembre
Viernes
Lluvioso
21°
26°
Sábado
Poco nublado con tormentas
20°
28°
Domingo
Parcialmente nublado
20°
30°
Lunes
Mayormente nublado
22°
32°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Mundo
lunes 15 de agosto de 2016, 09:52

Joven jazz de exportación pulimentado en los confines del mundo

Santiago de Chile, 15 ago (EFE).- Juan Villarroel es un contrabajista chileno que se prepara para viajar a Francia tras quedar seleccionado en la Escuela de Jazz y Músicas Improvisadas del Conservatorio de París, una de las más prestigiosas de Europa.

Al igual que él, varios jóvenes de este país, de unos 17 millones de habitantes, están dejando una marca con un jazz hecho con sacrificio y vigor en los confines del mundo.

De tan sólo 23 años y oriundo de Maipú, una de las comunas más populosas del Chile, Villarroel fue el único latinoamericano en quedar este año en la cátedra de jazz. Junto al chileno, lo acompañarán diez personas: nueve europeos y un asiático.

"Para estudiar en el Conservatorio de París hay que saber francés, entonces eso ya elimina bastante gente y hace que el acceso sea muy bajo porque, por lo general, los profesores tienen muy pocos alumnos. Es una escuela pública de muy alto nivel", sostuvo el músico.

El Conservatorio de París es una de escuelas de música más prestigiosas de Europa, y por sus aulas han pasado prominentes compositores como Claude Debussy, Pierre Boulez y Ernest Chausson.

Juan Villarroel, al igual que varios jazzistas jóvenes chilenos que no superan los 30 años, se ha hecho un nombre en los clubes de jazz de Santiago, como en el Thelonious, una casona que se levanta en el barrio Bellavista, una de las zonas más bohemias de la capital.

Su dueño, el poeta Erwin Díaz, aseguró a Efe que este club, que nació hace más de diez años, es un lugar recurrente del circuito jazzístico chileno, y un punto de referencia para los músicos internacional, ya que en él se realizan más de 600 conciertos al año.

"Aquí hay un lugar donde los músicos internacionales se pueden juntar con los músicos chilenos. Eso da una instancia de camaradería, de conocimiento del uno con el otro y de puente también. Los músicos que vienen fuera de Chile saben que aquí hay músicos de calidad que están haciendo su trabajo", comentó.

En 2015, Wyntons Marsalis, uno de jazzistas más importantes del último cuarto de siglo, visitó y tocó en el Thelonious, y Herbie Hancock, compositor que comparte un título de prestigio similar al de Marsalis, le envió una carta a Erwin Díaz en la que lo felicitó por el aporte de su club al jazz.

Aunque en Chile el jazz no es algo nuevo, según Díaz, los nuevos exponentes de este género son la primera generación jazzística profesional del país suramericano.

Uno de estos exponentes jóvenes es el vibrafonista Diego Urbano, de 29 años. En 2012 quedó seleccionado en el Thelonious Monk Institute de Los Ángeles, la escuela, según las palabras del compositor, "más codiciada" para un músico de jazz.

El programa de este instituto, que lleva el nombre del célebre pianista estadounidense, selecciona cada dos años a siete personas, con las que se forma una banda. Urbano fue el primer latinoamericano en entrar y el tercer vibrafonista en los 25 años del programa.

En este lugar, el chileno estudió con Herbie Hancock y Wayne Shorter y con ellos viajó a Japón, Turquía, Suecia, Israel, México y recorrió Estados Unidos.

"En este programa sólo hay una persona por instrumento y los vibrafonistas no entran siempre, porque no es un instrumento imprescindible en una banda", recordó Urbano.

Pero esta no es la primera vez que el Thelonious Monk Institute se rinde ante un jazzista chileno, porque en 2013 esta escuela premió a la saxofonista Melissa Aldana, de 27 años, quien ganó el Thelonious Monk Competition, uno de los festivales de jazz más importante del mundo. Ella fue la primera mujer en la historia de este reconocimiento en recoger este galardón.

Así como Aldana, las jazzistas chilenas gozan de una muy buena salud. La solista vocal y guitarrista Bernardita Fiorentino, de 23 años, estudió en Nueva York con la compositora y cantante estadounidense Sheila Jordan y se prepara para otro viaje.

El próximo año entrará a la escuela de jazz de la Universidad William Paterson de Estados Unidos, una de las instituciones de este género más importante del país norteamericano.

"Tenemos una sed por hacer música que es muy destacable. Siento que el único problema que podríamos tener es amarrarnos demasiado a las tradiciones y al legado limitante que nos han dejado las generaciones anteriores que hacen jazz en Chile", reflexionó Fiorentino.

Si los resultados de esta nueva camada de músicos australes se tuviera que traducir en un trabajo sería en "Proyecto satélite", un quinteto integrado por el saxofonista tenor Cristián Gallardo, el baterista Cristóbal Massis, Juan Villarroel en el contrabajo, Alejandro pino en trompeta y composiciones, y Tomás Gubbins en la guitarra, composiciones y dirección.

"La música que hacemos encuentra el primer impulso en el jazz y las sonoridades del quinteto clásico, pero se proyecta y deja influenciar también por otras vertientes musicales", detalló Gubbins, de 26 años, quien realizó una pasantía de guitarra clásica en la Escuela Nacional de Artes de Cuba.

Gubbins agregó, parafraseando al loado bajista y compositor de jazz chileno Ernesto Holman: "No sé si aún podemos hablar de jazz chileno, mas sí del jazz que se hace en Chile".

Porque tal como señalan expertos, esta sería una de las primeras generaciones jazzísticas profesionales de Chile, un joven jazz de exportación hecho en el fin del mundo.