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Interior
miércoles 5 de abril de 2017, 02:00

En escuela de Concepción siguen clases bajo los árboles

Justiniano Riveros

CONCEPCIÓN

Los alumnos de la escuela Nº 4.912 Gustavo Giménez, del barrio San Luis de Concepción, siguen desarrollando clases bajo los árboles, a la intemperie, ya que el Ministerio de Educación y Ciencias aún no realiza los trabajos de reparación de las aulas, que se caen a pedazos. La cartera de Estado tampoco envió las aulas móviles que prometió, para paliar la situación provisoriamente.

Es que un pabellón fue clausurado en su totalidad recientemente, por peligro de derrumbe. Incluso los padres habían parado las actividades durante dos días, la semana pasada, exigiendo la reparación inmediata del pabellón, pero reanudaron las clases luego de la promesa del MEC de enviar aulas móviles.

Las autoridades educativas informaron que la reparación está dentro del proyecto 822 del MEC, pero que el proceso aún debe llevar unos 3 a 4 meses.

"Cuando el clima es agradable se soporta estar bajo los árboles, pero se acerca el clima con fuertes vientos y luego el invierno, donde sí se complicará el desarrollo de las clases", dijo la profesora Nilsa Miskinich, directora de la institución.

En números. La institución educativa tiene 290 alumnos aproximadamente del Jardín al 9º grado. Todos son de familias humildes de barrios periféricos.

En las mismas o en peores condiciones se encuentran los alumnos del colegio nacional John F. Kennedy, de Loreto, que desde hace dos años tiene clausurados tres pabellones por peligro de derrumbe.

Hasta el momento tampoco se han iniciado las obras de reparación y construcción, pese a que está estipulado un recurso de G. 1.100 millones para la institución.

La mayoría de los alumnos de la casa de estudios dan clase bajo los árboles y los corredores, hecho que dificulta el normal desarrollo de las actividades académicas, según las quejas de los mismos estudiantes.

En la institución funcionan el tercer ciclo y el bachillerato con cientos de alumnos. El año pasado hubo varias movilizaciones de los padres y alumnos, pero pese a los promesas, continúan con falencias. En la escuela no suspenden las actividades porque no quieren perder más clases.