9 de diciembre
Viernes
Lluvioso
21°
26°
Sábado
Poco nublado con tormentas
21°
27°
Domingo
Parcialmente nublado
20°
31°
Lunes
Mayormente nublado
22°
32°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
País
martes 16 de agosto de 2016, 01:00

El sentido cristiano de los bienes

Hoy meditamos el evangelio según San Mateo 19, 23-30. Debemos desarrollar sin miedo, sin falsa modestia ni timideces, todos los talentos que el Señor nos ha dado, poner nuestras energías para que la sociedad progrese y lograr que sea cada vez más humana, que se den las condiciones necesarias para que todos lleven una vida digna, como corresponde a hijos de Dios.

Hemos de aprender a dar de lo nuestro, a fomentar y a ayudar, según nuestras circunstancias, a instituciones y fundaciones que eleven y rediman al hombre de su incultura o de sus condiciones menos humanas. Debemos procurar, en lo que de nosotros depende, que no existan más esas desigualdades y diferencias sociales que claman al cielo: por un lado, personas que luchan cada día por sobrevivir; por otro, despilfarros que ofenden a la criatura y al creador.

Con respecto al evangelio de hoy, el papa Francisco dijo: “La gratuidad en seguir a Jesús, es la respuesta a la gratuidad del amor y de la salvación que nos da Jesús. Y cuando se quiere ir sea con Jesús que con el mundo, sea con la pobreza que con la riqueza, esto es un cristianismo a mitad, que quiere una ganancia material. Es el espíritu del mundo. Esos cristianos hacen eco a las palabras del profeta Elías, cojean con las dos piernas porque no saben lo que quieren.

Para entender esto es necesario acordarse de que Jesús nos anuncia que los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros, o sea aquel que se cree o que es el más grande se tiene que volver el servidor, el más pequeño.

Seguir a Jesús desde el punto de vista humano no es un buen negocio: es servir. Lo ha hecho él, y si el Señor te da la posibilidad de ser el primero, tú tienes que comportarte como el último, o sea, servir. Y si el Señor te da la posibilidad de tener bienes, tú debes emplearte en servir a los otros. Son tres cosas, tres escalones, los que te alejan de Jesús: las riquezas, la vanidad y el orgullo. Por esto son tan peligrosas las riquezas, porque te llevan enseguida a la vanidad y te crees importante. Y cuando uno se cree importante pierde la cabeza y se pierde”.

(Frases extractados del libro Hablar con Dios, de Francisco Fernández Carvajal, y http://es.catholic.net/op/articulos/5132/cat/331/muchos-que-quieren-ser-primeros-seran-ultimos.html)