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domingo 14 de mayo de 2017, 01:00

El déficit habitacional exige al Gobierno respuestas firmes

El déficit habitacional es uno de los problemas más graves que enfrenta Paraguay, no solo por la gran cantidad de familias que sufren la falta de una vivienda, sino también por las que habitan en una de mala calidad. La política de vivienda es una de las más importantes para un país debido al impacto que tiene en la calidad de vida de la familia y en otros indicadores sociales como el rendimiento escolar, la salud y nutrición. A nivel económico, el efecto multiplicador se traduce en aumento del empleo y del consumo. Estas razones hacen que el Gobierno deba tomar con seriedad el déficit habitacional en el país. El Estado debe contar con una política de amplio alcance que reduzca en el corto y mediano plazo el déficit habitacional y las brechas existentes.

El área metropolitana de Asunción es una de las zonas que mayor presión territorial han tenido en la última década. Según las estadísticas oficiales, la población del Departamento de Central ha crecido entre 2003 y 2015 más del 70%.

La búsqueda de empleo en la ciudad, el crecimiento de la población juvenil que quiere independizarse, la mayor y mejor oferta de servicios públicos en las áreas urbanas impulsaron la migración interna y presionan a la ya complicada situación de la vivienda.

Un diagnóstico de la situación en Paraguay realizado años atrás revelaba que existía un déficit habitacional de unas 800.000 viviendas, entre las que deben mejorarse y las que se requieren construir para satisfacer la demanda de las nuevas familias que se van formando.

Una parte importante de este déficit puede estar concentrándose en las áreas de rápido crecimiento demográfico, como es el área metropolitana de Asunción, por lo que el Estado debe contar con estrategias para enfrentar la situación.

Sin embargo, tampoco debe darse la señal de que las mejoras en la calidad de vida solo se logran en la capital y las cercanías.

El derecho a una vivienda digna debe ser garantizado para quienes viven en zonas urbanas y rurales. Esto significa no solo más y mejores viviendas, sino también con acceso a servicios públicos de calidad como agua, saneamiento, calles y transporte público.

La evidencia ha demostrado que no es una solución eficiente ni eficaz la construcción de un barrio apartado, aislado por la falta de comunicación y alejado de los lugares de trabajo.

La solución al problema de la vivienda exige una mirada amplia e integral.

Una vivienda de calidad es un factor determinante de manera directa en el bienestar de las personas, pero también tiene una importante influencia positiva indirecta.

Una vivienda con pisos, techos y paredes en buen estado y con acceso a agua potable y servicios de saneamiento previene numerosas enfermedades de alta prevalencia en Paraguay, como la diarrea y la desnutrición infantil.

El rendimiento escolar también está ligado a las buenas condiciones de salud determinadas por la calidad de la vivienda y por la existencia de espacio suficiente para el estudio en el hogar.

Por otro lado, el dinamismo del sector de las construcción favorece la creación de empleos en toda la cadena productiva y puede ser un impulso a la expansión de la seguridad social, además de dinamizar las economías locales.

La política de vivienda es fundamental para mejorar la oferta habitacional. El Gobierno debe contar con una política de amplio alcance que reduzca en el corto y mediano plazo el déficit habitacional y las brechas existentes.