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Revista Vida
lunes 24 de abril de 2017, 16:04

Democratizando la lectura

Una iniciativa nacida de una necesidad y del carácter emprendedor de un amante de la lectura, se convirtió en un negocio próspero que, a la vez, pone a disposición de la gente libros nuevos y usados. El placer de leer al alcance de todos.
Por Carlos Darío Torres
Fotos: Fernando Franceschelli

Fernando Benítez sabe que como comunicador tiene que estar informado y que, para redactar, primero se debe poseer una base de conocimientos del idioma que solo se logra mediante el ejercicio de la lectura. Buscando qué leer, muchas veces se topó con dos obstáculos: o no encontraba los títulos que le interesaban o eran muy caros. Entonces decidió llenar él mismo un vacío que lo afectaba, tanto como a otros paraguayos, y así nació Libros Para Todos, un negocio que beneficia a quienes disfrutan de la palabra impresa.
"Siempre estoy tratando de desmitificar eso de que el paraguayo no lee. Sí creo que todavía no leemos lo suficiente, que hay mucha gente que se rehúsa a tomar el hábito simplemente porque no ha probado dicho placer. Por eso, Libros Para Todos ofrece títulos clásicos y contemporáneos a precios accesibles, una forma de democratizar la lectura", cuenta Fernando.
Si bien es difícil cuantificar cuánto se lee en Paraguay, las cifras extraoficiales que maneja Benítez señalan que el paraguayo lee entre 100 y 150 páginas al año, pero aclara que no existe un estudio de mercado real para determinar ese dato, que considera una información absolutamente necesaria para los vendedores de libros.
"Necesitamos saber cuánto lee la gente, por sectores, qué es lo más se lee, o lo que menos se lee. Tiene que ser una empresa o una institución que tenga el background para hacerlo. Pero también es una responsabilidad del Estado saber eso. Además, es una deuda de nuestro gremio, porque quizás seamos los socios quienes debamos tomar la iniciativa", asevera.
El obstáculo de los precios no es menor y obedece a que, al no existir en Paraguay una industria de libros muy desarrollada, los costos son mucho más elevados. Hasta ahora, quien deseaba comprar libros debía recurrir a negocios que vendían títulos nuevos a precios muy altos, mientras que los que comercializan usados carecen de variedad, y los ejemplares están descuidados.
Fernando, comunicador con experiencia en radio y televisión, decidió buscar la solución por su cuenta y comenzó a asistir a las ferias para intercambiar sus libros: la antigua práctica del trueque. "Cuando mi libro era más valioso que el que me traían, los interesados me proponían pagar la diferencia", añade.
Una ventana se abre
Aunque había estudiado Comunicación siguiendo un llamado vocacional, Fernando también tenía un espíritu emprendedor, y este era incluso más fuerte que la carrera que había elegido seguir. Ahora tenía la oportunidad de combinar ambas inquietudes. Entonces empezó a adquirir los libros; los compraba usados y los vendía, pero como no tenía un local fijo para la venta, lo que hizo fue utilizar las redes sociales. "La gente me decía: 'Quiero tal título', y yo hacía el delivery".
Pero poco después, su incipiente clientela le empezó a pedir más y los potenciales compradores también querían curiosear, así que abrió un pequeño local para exponer los libros, en el barrio Santo Domingo de Lambaré. El lugar era pequeño y modesto, solo para exhibición, porque la venta se seguía haciendo afuera.
"Recuerdo que tenía una caja con una pequeña colección mía, porque soy un apasionado de la lectura. Tenía entre 200 y 250 títulos, y en una cajita los ponía en mi auto. Empecé vendiendo mis propios libros, lo que a su vez era un poco triste porque deshacerse de eso es doloroso. Sin embargo, hoy tengo decenas de miles de títulos a mi disposición y me falta tiempo para leer todo lo que quisiera", revela.
Como al negocio le estaba yendo bien, Benítez proyectó jugar todas las fichas en él, así que dejó los medios de comunicación y todo lo que estaba haciendo hasta ese momento para dedicarle toda su atención, tarea en la que tuvo la colaboración inmediata de su esposa, Sandra, quien también abandonó sus compromisos para concentrarse en la librería.
La venta on line había comenzado a principios de 2014 y en agosto de ese año abrió su primer local. Tres meses después, el negocio se trasladó a otro espacio más grande, sobre la avenida Fernando de la Mora, donde permaneció dos años.
Ya en diciembre de 2016, se produjo una nueva mudanza, siempre sobre Fernando de la Mora, pero esta vez a un local aun mayor. Y desde febrero de este año, Libros Para Todos también se encuentra en el Mall Excelsior, en un salón de exposición de unos 130 m².
"No comencé de 0, sino de -10, sin tener un capital específico. Estaba pasando por una etapa económica complicada y fui construyendo esto. Recapitalicé el negocio con toda la fuerza, no derivé plata en otra cosa; mi principal capital fue el tiempo que le dediqué. De a poco incorporamos gente y hoy hay seis personas que colaboran con nosotros en los dos locales. También hacemos delivery al interior, tenemos alternativas para el público", señala.
El nombre lo dice
Cuando Fernando empezó el negocio, no había definido todavía cómo llamarlo. Libros Para Todos iba a ser el eslogan, pero cuando creó la página del Facebook, no tuvo mucho tiempo para buscar una denominación y el lema terminó siendo el nombre. "Lo que quería resaltar con él era la democratización del acceso al libro, no tanto por una cuestión de precios, sino por la variedad de gustos, de edades, de nivel socioeconómico", asegura.
La librería cuenta con una sección Outlet y otra llamada Ofertas, donde se ofrecen libros usados. "Que venda libros de segunda mano no significa que no mantenga el nivel estético del lugar. Aquí la gente tiene alternativas: si busca precio, lo encuentra; si busca variedad, también, y si no tenemos, vemos la posibilidad de conseguirlo. No damos un 'no' por respuesta a los clientes", explica.
Expandir el negocio es una opción, aunque no a corto plazo. Fernando prefiere mantener un sistema que le permita ofrecer calidad y que cada local disponga de la misma variedad para la gente. "Cuando abrimos en el shopping, decidimos no subir los precios por eso. Lo que importa es la marca, lo que representa y significa, y si decidimos una expansión, queremos hacerla con la misma calidad", resalta.
Los ejemplares usados son llevados a la librería por la gente, que acude atraída por los anuncios de compra y trueque. "Los tasamos, los valoramos y permitimos que puedan llevar libros por ese valor, no les restringimos sectores. También compramos, la gente trae y le damos efectivo. Hay quienes nos llaman porque rematan su biblioteca y, además, compramos en el interior", refiere Benítez.
Democratizar la lectura puede que no sea tan difícil como se percibe, y el camino que se debe recorrer pasa necesariamente por aumentar la accesibilidad de la ciudadanía a los libros, ofreciendo títulos variados, como variados son los gustos de la gente. Para que Paraguay empiece a leer.

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Lectura preferida
El top 3 de los temas más demandados lo ocupan los clásicos universales, los títulos que se hacen populares gracias a la promoción vía internet, YouTube y películas que se relacionan con un libro. "Afortunadamente, tengo que decir que los libros de autores paraguayos se venden mucho, que están dentro de la preferencia de la gente", dice Fernando Benítez.
La literatura juvenil también tiene demanda. La franja joven se interesa, además, en filosofía, pensamientos y ensayos. En un renglón paralelo se ubica la venta ocasional, la que nace del entusiasmo del momento.
"Hace dos años, con la película 50 sombras de Grey, la literatura erótica estuvo de moda. Hoy lo que más se vende es la Constitución Nacional. Son cuestiones del momento que inspiran a la gente", según Benítez.

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Palabra de escritor
A pesar de la ausencia de estadísticas precisas, existen algunos datos que podrían dar alguna pista sobre el índice de lectura en el país, como los que divulgó la Sociedad de Escritores del Paraguay en 2014, que afirma que el paraguayo lee en promedio entre el 25% y el 30% de un libro por año. Sin embargo, la información no especifica cómo se obtuvieron esos números.

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De primera y segunda mano
Al principio, Libros Para Todos ofrecía entre un 80% y un 90% de libros usados. Después fue 50 y 50, y hoy los ejemplares nuevos conforman entre el 60% y el 70% del stock. Esto no significa que los usados sean pocos, pues el negocio creció mucho en ambos rubros. Allí se pueden encontrar libros de segunda mano desde G. 10.000.