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Opinión
domingo 16 de abril de 2017, 02:00

Debate pascual

Luis Bareiro – @LuisBareiro
Por Luis Bareiro

¿No le parece que en vez de repartir el presupuesto público en cientos de miles de escuelitas diseminadas en todo el país, destartaladas y con docentes de pobre formación, sería más lógico concentrar recursos en grandes centros educativos, dotados de laboratorios y bibliotecas, con puestos de salud, conectividad y transporte escolar para acercar a los niños a su área de cobertura? Si concesionamos la construcción y mantenimiento de rutas mediante alianzas público-privadas (APP), ¿no podríamos hacer lo mismo para la construcción, administración y mantenimiento de esos centros educativos públicos, dejando el gerenciamiento en manos privadas y concentrando el esfuerzo estatal en la formación de docentes y la elaboración de políticas de educación de calidad?

¿Cómo convertimos la docencia en una carrera atractiva que atraiga solo a las mejores mentes?, ¿cómo le devolvemos prestigio al rol del docente? ¿Cómo podemos crear una carrera docente que sea financieramente sostenible para el Estado, pero que permita mejores resultados y mayor capacitación a los maestros?

¿No podríamos aplicar el mismo sistema de APP para montar más hospitales públicos, dejando la construcción y el gerenciamiento en manos privadas, concentrando la energía estatal en la elaboración de políticas públicas de salud? ¿No deberíamos estar discutiendo la creación de un seguro de salud universal que garantice una cobertura mínima a todos los ciudadanos? ¿Cómo hacemos para ampliar la red del seguro social que hoy beneficia a apenas tres de cada diez trabajadores, lo que nos augura un futuro con siete de cada diez ancianos sin jubilación ni protección médica?

Si vamos a seguir tomando créditos, aumentando la deuda pública, ¿no deberíamos invertir la mayor parte de esos recursos en educación pública y salud?

¿No sería mejor simplificar el sistema de selección de jueces y fiscales, eliminando el Consejo de la Magistratura y el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados? ¿No es mejor que los ministros de la Corte Suprema sean elegidos directamente por el presidente, con aprobación del Senado, y que apenas se los nombre sean inamovibles en sus cargos para cortar cualquier dependencia política; y que los jueces y fiscales sean nombrados en iguales condiciones por la Corte Suprema?

¿No deberíamos tener impuestos progresivos a la tierra que hicieran un mal negocio la concentración de su propiedad? ¿Cómo hacemos para que el sistema tributario se base más en impuestos directos como la renta personal y menos en los indirectos que gravan el consumo y afectan más a quienes menos ganan?

¿Cómo corregimos este presupuesto monstruoso que sigue gastando casi nueve de cada diez guaraníes que pagamos en impuestos en el pago de salarios públicos?

A un año de las elecciones, estas son preguntas que nos deberíamos estar haciendo. Una agenda país tendría que contener estos puntos. Un potencial candidato debería estar esbozando sus propuestas para solucionar estos problemas.

Vale la pena recordarlo ahora que tenemos algún tiempo de reflexión antes de que el ruido del debate sobre cuestiones tan secundarias e innecesarias como la reelección nos vuelvan a distraer de lo que realmente importa.