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Opinión
domingo 29 de mayo de 2016, 01:00

De burdeles y otras yerbas

Por Estela Ruíz Díaz
Por Estela Villalba

La carrera por el 2018 empieza a empantanar la cancha y a complejizar aún más la gestión del presidente Horacio Cartes, entrampado en una interna y una gestión verticalista del poder que tuvo sus frutos en los inicios de su gestión, pero que empieza a causarle problemas en el segundo tiempo de su mandato.

El Congreso es el ring donde se libra esta batalla, y donde mejor se puede visualizar esta telaraña política en el Senado, donde el oficialismo está obligado a tejer volátiles alianzas, pero donde también la oposición (integrada por colorados disidentes y luguistas y otras fuerzas menores) va perdiendo fuerza. Como muestra de la disminución gradual de las fuerzas, ningún sector tiene hoy los votos para presidir la Cámara.

Como muestra basta un botón. El año pasado, Marito Abdo fue electo por 24 votos y entonces lideraba el poderoso bloque colorado G15. Hoy su bancada rebelde se redujo a G7 y aunque mantenga la fidelidad del Frente Guasu de Lugo, el PDP de Masi y otras individualidades, le faltan votos para imponer un sucesor.

Aunque el escenario es aún incierto en cuanto al 2018 porque falta la definición en varios sectores: el PLRA tiene una interna a fines de junio. De quien gane dependerá el rol del partido de cara a las presidenciales.

La reelección es un pleito que marcará el rumbo no solo dentro de la ANR, sino especialmente en la izquierda. Cartes mantiene la incógnita, pero cada vez más se aleja la idea de su candidatura porque las encuestas les son adversas.

El Frente Guasu sabe que sin la herramienta legal de la enmienda, la candidatura de Fernando Lugo no tiene chances de pasar filtros políticos o jurídicos. Esto le obligará a buscar el abrigo de otras alianzas o seguirá solo en la búsqueda de la consolidación de la izquierda por la vía electoral.

En este contexto, el cartista Hugo Velázquez maniobró y adelantó su reelección como presidente de Diputados. Su mandato vencía recién en diciembre. Una doble jugada: por un lado tranquiliza a Cartes porque su eficiente mediador controla el poder en una cámara díscola, pero a la vez es una demostración de fuerza del diputado que quedó herido porque fue dejado de lado de la cúpula de la Junta de Gobierno. "Te apoyo, pero tengo fuerza propia", parece ser el mensaje.

Una señal de luz amarilla para el presidente.

UN PROSTÍBULO. Las versiones que corren de un supuesto sobresueldo en Diputados pagado supuestamente por el presidente datan de hace tiempo. Saltan a cada tanto, especialmente en épocas de campaña o cuando se aprueban proyectos del Ejecutivo con la velocidad de un rayo.

Pero esta semana estalló un escándalo en el Senado que potencian las acusaciones de corrupción, tras la polémica y dudosa aprobación de una ley que autoriza al Ejecutivo a modificar el contrato con Tape Porã para ampliar la ruta VII a cambio de prorrogar su explotación hasta el año 2053.

La mayoría de los 20 votos a favor está duramente cuestionada no solo porque la votación está en duda, sino por el apoyo dado a la ley, que según sus detractores viola la ley de concesiones y es inconstitucional.

El presidente del Congreso, Mario Abdo Benítez, se encargó de definir sin medias tintas la decisión. No se guardó palabras. A su criterio, el resultado a favor de la empresa constructora asemejaba a un prostíbulo. (Léase, se vendieron los votos). Una acusación que apunta a colorados cartistas, liberales llanistas y los dos oviedistas.

Ahora que salió a la luz el registro de la votación de la sesión del miércoles pasado, en el que se revela que hubo un empate 20 a 20, por la salud de la República debe repetirse la votación. Y los que votaron a favor, especialmente los liberales, deberían ser los primeros en plantear la revisión. De lo contrario, la acusación de Marito pasará a ser una confirmación.

La cancha no solamente se embarra con estas acusaciones muy graves, en tiempos de espera de la definición más importante para aclarar el panorama político: la decisión oficial del presidente de pelear o no la reelección.

Mientras tanto, reina la especulación.