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martes 9 de mayo de 2017, 02:00

Canoterapia: Aliada para niños que siguen tratamiento contra el cáncer

El can es el mejor amigo de los niños en el Instituto Nacional del Cáncer (Incan). Desde hace una semana en este nosocomio el tratamiento de los pacientes oncológicos es acompañado por perros. El resultado de esta modalidad ha sido beneficioso para los pequeños pacientes.

Wanda, Pía y Coti iluminan la mañana de los niños del aula hospitalaria del Incan los martes y viernes. "Lo primero que pudimos ver fue el impacto positivo en el ánimo de los chicos. En el momento en que ingresamos al aula ya vimos ese cambio. Se volvió un lugar de juegos, de interacción", dice Diego Torres, el adiestrador de los animales, al contar el impacto inmediato que tuvo la llegada de las tres perritas al nosocomio.

"Algunos chicos estaban aislados por su cuenta. Pero cuando el perro entró, empezaron a socializar y a hablar entre ellos", comenta.

Torres señala que con el tiempo estarán evaluando cómo la presencia de los animales aportará al proceso terapéutico de los niños.

"Veremos cómo el chico va evolucionando", explica el profesional.

PROCESO. La primera sesión dura aproximadamente 25 minutos –describe el adiestrador–. Este encuentro inicial sirve para evaluar el acercamiento del niño con el perro, viendo si se siente cómodo con el animal, si existe interacción, motivación o afecto.

"Muchas veces lo primero que hacemos es preguntarles a los familiares si es que tienen mascotas en la casa, si tienen perro, gato, o animales de granja. Con eso ya tenemos una noción de que el niño puede interactuar con otro ser vivo. Empezamos con una caricia del chico al animal para luego ir pasando a actividades más dinámicas y lúdicas".

Refiere que esta actividad acompaña el proceso académico de los chicos en el aula hospitalaria, para que no pierdan su formación escolar. Aclara que tampoco van para suplantar algún otro tratamiento.

La canoterapia va de la mano con el proceso terapéutico que los niños llevan en el Incan, indica Torres.

"Esta terapia impacta directamente en la motivación del niño. Por ejemplo, un chico que está esperando dos o tres horas por su quimio, estando con el perro optimiza su tiempo y lo quita también de esa situación de estrés que genera ese momento", indicó.

A lo dicho, se suma que los pequeños se sienten motivados, emocionalmente están bien, sintiéndose contenidos con la presencia del animal, además de despertar en ellos el afecto. "El perro es un ser que no exige ni estresa. Al contrario, da más que otra cosa".

Diego agrega que lo más importante es que los pequeños puedan sentirse bien y contenidos, ahora que Wanda, Coti y Pía se han convertido en las mejores amigas de su salud.

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