La idea es proveer de un carné de identidad para el habitante de frontera que pueda presentar en los controles migratorios y de aduana, y recibir un tratamiento especial a la hora de cruzar a uno u otro lado cuando llevan a los niños al colegio, buscan atención a la salud o van a trabajar.
“No es para ayudar al contrabando o ese tipo de cosas, sino para que el habitante de frontera pueda tener una vida más sana y fácil”.
Cuando el poblador de una comunidad fronteriza cruza al otro país para llevar a su hijo a la escuela, explicó, no está haciendo ninguna exportación o importación. “Simplemente está cruzando la calle para llevar a su hijo a la escuela”. Reconoció que con un proyecto como el que están preparando con la Cancillería Nacional, también aumentará la responsabilidad del ciudadano de frontera, porque van a tener que ayudar a los Gobiernos en el control y vigilancia, puesto que tendrán ciertos privilegios por residir en esas comunidades.
El embajador contó que realizó varias visitas a las ciudades fronterizas de Brasil y Paraguay y que, como es natural, las comunidades se componen de gente honesta que trabaja y lleva una vida normal, “pero desafortunadamente en la frontera que compartimos Brasil y Paraguay se desarrollan también actividades criminales”, resaltó.
“Entonces, la idea nuestra es no solo ayudar a los Gobiernos de ambos países a promocionar el desarrollo de la frontera, con alguna industrialización y mejorar la economía, sino también permitir que esas poblaciones de frontera tengan una vida más tranquila”, explicó.
Esto es, que puedan trabajar de los dos lados de la frontera, que puedan llevar a sus hijos a la escuela y tener atención a la salud en ambos lados, sin mayores obstáculos.