–La pandemia hizo que el 2020 fuese un año muy duro, no solo para Paraguay, porque la crisis no fue solamente sanitaria, sino también social y económica. ¿Cuál es la evaluación que hacen desde el Equipo Económico?
–Este fue un año totalmente atípico y desafiante. Veníamos de un 2019 también complejo, pero con 8 meses de crecimiento. Luego vino la pandemia y todo eso quedó a un lado. A partir de marzo nuestro foco estuvo en implementar un plan de emergencia para atender la situación sanitaria y el impacto de eso en la economía. Es ahí donde se diseña el plan de emergencia, con el cual se buscaba fortalecer el sistema de salud, y por otro lado, ayudar a los trabajadores, a las empresas, con medidas como exoneración de servicios, facilidades tributarias y medidas de mitigación por el lado monetario y financiero. Hoy podemos decir que esas medidas tuvieron el efecto deseado.
–¿Considera entonces que el plan de emergencia funcionó? Porque siguen realizándose críticas al plan.
–Obviamente que siempre van a haber críticas, porque es muy difícil llegar a todos los sectores. Hay que entender también la coyuntura en la que se diseñó y ejecutó este plan, y el plazo en el que se hizo. Hoy podemos decir que, de previsiones iniciales de caída económica del 3,5% del PIB, ahora estamos cerrando el año con una proyección del 1%, siendo dentro de la región el país de menor impacto económico. Además de las asistencias que se dieron a trabajadores y empresas, un pilar muy importante este año fue la inversión pública que cerrará con niveles récords del 3% del PIB. Otra cosa que hay que considerar es que todas estas medidas tienen su impacto en el resultado fiscal, vamos a tener un déficit en torno al 6,1% y es una cifra elevada. No obstante, el Gobierno está haciendo un compromiso de ir retirando estos estímulos que se dieron de manera excepcional y así en el mediano plazo poder volver al equilibrio fiscal.
–¿Cambiaría algo dentro de ese plan de contingencia si pudiera volver atrás? ¿Algo que a lo mejor no resultó como se esperaba?
–La pandemia sorprendió a todos. Cada país dentro de sus posibilidades implementó planes en la misma línea: tratar de sostener a trabajadores que se quedaron sin ingresos, dar asistencia a las empresas que son las generadoras del empleo y fortalecer el sistema sanitario. Una de las cosas que dificultó un poco fue la informalidad, tratar de identificar a cuentapropistas e informales fue todo un desafío, porque si teníamos más información la ayuda podría haber sido más focalizada. Todo es perfectible, pero repito: hay que entender el momento en que se dio todo esto.
–Dentro de todo este paquete de medidas, al parecer el programa Pytyvõ fue la bandera que llevó adelante el Gobierno.
–Puedo ser parcialista y decir que sí porque es un programa que se generó dentro de Hacienda y lo ejecuta Hacienda, apuntando a esa población más vulnerable. Pero también se implementaron otras medidas muy importantes. El Fogapy, por ejemplo, si bien se cuestionó mucho la velocidad y el alcance, se llegó a más de 20.000 créditos otorgados con garantía Fogapy. ¿Por qué no se llegó a más mipymes? Bueno, ahí tuvimos el problema con la informalidad, los bancos tampoco quieren arriesgar dinero, porque ellos finalmente administran los depósitos de los ahorristas. Después están los subsidios a los servicios básicos. La ANDE nos decía que a 1.200.000 clientes les llegó la exoneración de facturas por 6 meses, y ese es un tema no menor, porque cuando mucha gente que no podía generar ingresos, se pudo al menos alivianar el peso de pagar sus facturas en esos meses críticos. Lo mismo con el IPS, que ya hizo 8 pagos y continuará haciéndolo el año que viene. No escapamos a las críticas, sabemos que se criticó y se critica al plan de emergencia, pero evitó una crisis mucho mayor.
–La deuda se disparó para financiar el plan de emergencia, tomándose USD 1.990 millones. ¿Siguen sosteniendo que está aún dentro del margen razonable o administrable?
–Sí, en base a estudios y análisis permanentes consideramos que la deuda del 33% del PIB de hoy está todavía dentro de los niveles sostenibles. Lo que esta pandemia hizo es que se acelere el ritmo de endeudamiento, porque hay que entender que la deuda es una herramienta para generar desarrollo y lo hicimos en los últimos años con la inversión pública. Lo que ocurre es que Paraguay no tiene un fondo de emergencia como otros países, y sus ingresos se vieron afectados por una menor actividad económica y por las facilidades tributarias, como la mora tributaria o fraccionamientos. Entonces, al momento de implementar estas acciones no teníamos los recursos y la vía era el endeudamiento. Por suerte, gracias a nuestra solidez macroeconómica accedimos a esos recursos de manera rápida y ventajosa para responder al momento. Si no nos endeudábamos, ¿cómo íbamos a responder a la crisis?
–¿Hasta dónde puede llegar el nivel de la deuda?
–Es muy variable eso, el porcentaje deuda/PIB es un indicador entre varios. Otro es la capacidad de pago, otro es tu crecimiento económico. Hoy el 33% es un nivel sostenible. Obviamente este ritmo tomado por la pandemia no es lo que queremos, por eso asumimos un compromiso de volver a la regla fiscal en el mediano plazo y eso implica que nuestro nivel de deuda se vaya reduciendo. Entonces ahí es donde proponemos avanzar en otras alternativas de financiamiento de la inversión, como potenciar la APP (alianza público-privada), que finalmente es el capital privado el que toma una posición más activa en la inversión pública.
–En 2019 y 2020 se sobrepasaron los límites del déficit fiscal, lo que preocupa a analistas y gremios del sector privado. ¿Cuándo se va retornar al 1,5%?
–Nosotros tenemos un plazo máximo que es de 4 años, aunque todo puede cambiar en base a cómo van evolucionado la economía y los ingresos tributarios. Pero tampoco queremos ser irresponsables y comprometernos a algo que no estamos seguros de cumplir por la incertidumbre que sigue habiendo. Hoy hay países que están cerrando todo de vuelta, y si bien el hecho de que ya haya vacunas es auspicioso, es muy incierto aún el escenario.
–Ahí es donde la gente pisa la pelota y pide mejorar el gasto público.
–Claro, de hecho nuestro compromiso siempre fue mejorar los ingresos y los gastos. Ahí es donde son muy importantes las leyes de reformas en la que estamos insistiendo, porque sin mejoras en los ingresos y en los gastos, no podemos saber si vamos a tener fondos suficientes para financiar los desafíos que se vienen. Ya hemos presentado las leyes del servicio civil, de la nueva carta orgánica de la AFD y de administración de pasivos, y en el 2021 iremos presentando las otras que tienen que ver con las compras públicas y el de estructura del Estado. Estas leyes son claves y se tienen que ir aprobando para que su impacto en el mediano plazo vaya teniendo efecto positivo y le dé más espacio al Fisco para ir financiando compromisos con ingresos genuinos.
–El 2021 ya está a la vuelta de la esquina ministro. ¿Cuál es el escenario que esperan para los próximos meses?
–Mucho va a depender de las medidas que se tomen del lado sanitario. Si seguimos controlando el aumento de infectados y personas que requieran de atención por parte del sistema sanitario, las perspectivas para 2021 son buenas. Por un lado, está el sector primario, el agrícola, que esperamos que sea un buen año, con lo cual una parte importante del crecimiento ya está asegurada. Pero por otro lado, están los sectores industrial y de servicios, en especial el sector servicios que depende de cómo avanza la cuestión sanitaria. Por eso es importante seguir cuidándonos y seguir las instrucciones sanitarias.
–¿Estamos preparados para una segunda ola de la pandemia?
–Todo es muy incierto. En el Presupuesto 2021 lo que se aseguraron fueron los recursos para que Salud siga sosteniendo las mejoras que se hicieron al sistema, es decir, más personal, más insumos, todo eso está asegurando. También está incorporado el financiamiento para la vacuna. Hay que evaluar todo el contexto, porque no sirve tener la economía abierta mientas la gente va muriendo por falta de atención, y esa misma gente es la que sostiene la actividad económica. Ojalá que no llegue esa segunda ola, pero en caso de que sea necesario, tenemos abierta la posibilidad de nueva deuda mediante financiamiento externo. Ya hay líneas abiertas con organismos para cualquier urgencia.
Mitigación. Afirmó que medidas de contingencia atenuaron el impacto de crisis nunca antes vista.
Cambios. Defendió la toma de deuda, pero ratificó que sin reformas no habrá sostenibilidad fiscal.
Entrevista a Óscar Llamosas, ministro de Hacienda
Hoy podemos decir que, de previsiones iniciales de caída del 3,5% del PIB, ahora estamos cerrando el año con una proyección de caída del 1%, siendo dentro de la región el país de menor impacto económico.
Gracias a nuestra solidez macroeconómica accedimos a esos recursos (préstamos) de manera rápida y ventajosa para responder al momento. Si no nos endeudábamos, ¿cómo íbamos a responder a la crisis?
Mucho va a depender de las medidas del lado sanitario. Si seguimos controlando el aumento de infectados y personas que requieran de atención por parte del sistema sanitario, las perspectivas para 2021 son buenas.
Analizarán la continuidad de las rebajas
El ministro de Hacienda, Óscar Llamosas, aseguró que está en agenda del Equipo Económico Nacional estudiar la posibilidad de mantener por todo el 2021 las rebajas de impuestos para los sectores más golpeados por la pandemia del Covid-19.
El secretario de Estado mencionó que mucho dependerá de cómo vaya evolucionado la economía en los primeros meses del año entrante, ya que las reducciones del IVA están vigentes hasta junio del 2021. Añadió que también está en análisis la posibilidad de establecer nuevas facilidades tributarias, como el pago en cuotas o fraccionamiento de deudas.
La continuidad de las rebajas tributarias había sido un pedido de los gremios de emprendedores y mipymes días pasados, de modo a alivianar la carga tributaria a los contribuyentes con una recuperación más lenta.