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Monseñor tilda de “dolorosa” y “mala palabra” al Metrobús

 

El perjuicio provocado a la ciudadanía en general por la obra del Metrobús fue el foco principal de la extensa prédica de monseñor Zacarías Martínez, cura párroco de la Parroquia del Sagrado Corazón de Mariano Roque Alonso.

En el sexto día del novenario a la Virgen de Caacupé, al padre Zacarías le tocó el tema: “La Iglesia llamada a producir frutos buenos y abundantes”.

Postuló que a todas las críticas lanzadas por sus pares del clero –en los días precedentes a la novena–, él quería agregar un tema puntual y tiró:

“Metrobús, una mala palabra, no solo para Fernando de la Mora, sino que para tanta gente”, disparó monseñor Zacarías, que no ahorró epítetos para lanzarse contra los diseñadores de dicha obra que afecta duramente a los comercios de la zona y toda la ciudadanía que se moviliza en el lugar, tanto en vehículos propios como en ómnibus del transporte público.

“¿Dónde están los que organizaron esa obra? ¿No aman su patria, no aman su ciudad?”, se preguntó durante su homilía.

Y continuó su interpelación frente al mayor púlpito del país: “¿No son ciudadanos los que han diseñado, ejecutado y fiscalizado esto? ¿Son solamente residentes en Paraguay? ¿Algunos de ellos sacó la cara para decir: perdonen, que me equivoqué?”, prosiguió su crítica a quienes están detrás de este proyecto que lleva ya dos años y que no tiene visos de terminar en los cinco años, de acuerdo con el propio ministro Arnoldo Wiens, titular del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC).

Si hasta el papa Juan Pablo II pidió perdón por los pecados cometidos por la Iglesia, cuestionó por qué nadie sale a dar la cara por esa obra mal hecha.

Mencionó también al inicio de su protesta a una empresa denominada “Hidrosil”, que realizó un proyecto de alcantarillado sanitario en Fernando en 1979. Y sin contar con capital suficiente para la obra, llegó a amenazar a los vecinos con desalojarlos de sus casas, si se atrevían a protestar .

“Según había leído, la empresa contratista no tenía plata, no disponía de capital. Es decir, se presentó para realizar supuestamente el trabajo, pero sin plata. ‘Bolsillo hû’ y empezaban a amenazar y a sacar las casas, etc.”, recordó.

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