“El ataque aceleró la implantación de proyectos relacionados con la ciberseguridad y ha aumentado la coordinación con las oficinas de seguridad de los organismos que son socios principales de nuestra institución astronómica”, informó el gerente de Tecnologías de la Información del Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), Christian Saldías.
La ciberseguridad se convirtió en uno de los mayores retos para organizaciones de todo el mundo. La semana, Italia alertó que miles de servidores de decenas de países sufrieron un ataque cibernético a gran escala, que afectó incluso a la empresa que gestiona el abastecimiento de agua a la ciudad de Roma.
El ataque cibernético a ALMA ocurrió el 29 de octubre, en el inicio de un fin de semana largo, con buena parte de la plantilla de vacaciones.
“Muy rápidamente, nos dimos cuenta de que estábamos bajo un ataque cibernético. Comenzamos a recibir mensajes de que no podíamos usar el radiotelescopio ni acceder a ningún sistema”, relató la jefa del Departamento de Ciencia de ALMA, Elizabeth Humphreys. “En algún lugar del sistema de computación –sigue–, los hackers indicaron que nos estaban atacando y qué debíamos hacer para resolver el bloqueo, pero, claramente, nosotros no íbamos a acceder a lo que ellos reclamaban: íbamos a arreglar nuestros sistemas y volver a la ciencia”. ALMA está situado a más de 5.000 metros por encima del nivel del mar, en un altiplano de la cordillera de los Andes, donde 66 antenas de gran tamaño rastrean el cielo, uniendo sus señales a través de un superordenador para sacar una sola imagen entre ellas.