El 85% de los ingresos de los hogares en Paraguay proviene del trabajo remunerado. Este dato muestra el rol fundamental que tiene el buen funcionamiento del mercado laboral para el bienestar de las familias; sin embargo, el 65% de los trabajadores son informales y alrededor del 70% ganan menos del salario mínimo. Estos datos dan cuenta de la gravedad de la situación de los trabajadores. La situación laboral de la juventud, de las mujeres y de los campesinos muestra indicadores aún peores.
En 2019, último año antes de la pandemia, en el país existían unas 500.000 personas en situación de desempleo o trabajando menos tiempo del que querrían, más de la mitad eran jóvenes o mujeres. Apenas un tercio de los trabajadores en Paraguay se encuentran en la seguridad social, mostrando los altos niveles de vulnerabilidad social que enfrentan estos sino también sus familias.
A pesar de ello, el rol del Estado en esta área es mínimo y además débil. Paraguay no tiene una política laboral de amplio alcance. El peso del Ministerio del Trabajo, Empleo y Seguridad Social (Mtess) en el presupuesto público es bajo y los servicios que presta son mínimos teniendo en cuenta las necesidades de la población.
Los mecanismos de coordinación con otras instituciones públicas como el Instituto de Previsión Social (IPS), el Ministerio de Hacienda y el Ministerio de Industria y Comercio, son exiguos y cuando existen se utilizan en contra de la ciudadanía. En lugar de servir para mejorar las condiciones de trabajo, se utilizan para penalizar, como el reciente caso de trabajadores informales que por recibir una casi miserable compensación durante la pandemia del programa Pytyvõ enfrentaron la amenaza de ser excluidos de la seguridad social.
Si no hubiera sido por la presión ciudadana, hoy esas personas hubieran sido castigadas triplemente: trabajaban de manera precaria, quedaron sin ingresos en la pandemia y, el Estado que no les ayudó a lograr un empleo de calidad, casi les saca lo poco que tenían.
Este desinterés por contribuir a mejorar las condiciones de los trabajadores se refleja en la escasa relevancia que tiene la política laboral. Si bien en los últimos años ha tomado un poco de fuerza, el mejoramiento de las condiciones laborales no mostrará resultados interesantes con las acciones que hoy realizan las instituciones con competencia en el ámbito.
Una de las principales actividades realizadas por el Mtess son las ferias de empleo, concentradas en pocas ciudades, de baja cobertura y sin seguimiento al cumplimiento de las normas laborales de quienes contratan.
Estas ferias son claramente insuficientes para la cantidad de personas que buscan empleo y menos aún para garantizar la calidad de los puestos de trabajo.
Paraguay necesita aprovechar el bono demográfico, aumentar la incorporación de mujeres al trabajo remunerado, garantizar el cumplimiento de las normas laborales e impulsar la creación de emprendimientos con mayor productividad. Esto requiere una acción decidida en el marco de una política laboral de amplia cobertura y calidad todavía pendiente en nuestro país.