Opinión

Las excusas de Nenecho

Brigitte Colmán Por Brigitte Colmán

Ahora Nenecho nos dice que heredó una calamitosa administración, y que él no tiene la varita mágica. Pobreangá, debe ser un poco confusa para él esta situación.

A ver, él es el intendente electo de Asunción, aunque hace tres meses ya era luego intendente de Asunción, cargo al cual renunció para poder hacer campaña de la mano de sus correligionarios colorados para volver a ser intendente. Sin embargo, antes, en los tiempos en que renunció el intendente Mario Ferreiro, Nenecho era presidente de la Junta Municipal de Asunción, por eso cuando quedó la sede vacante subió a ocupar la oficina del intendente.

Ahora que vuelve a ocupar la misma oficina que ya había sido suya, la cual abandonó apenas por tres meses, nos habla como si estuviera aterrizando recién en la ciudad después de haber vivido 10 años en Finlandia... O sea, les trata de tontitos a los asuncenos; los cuales, hay que decirlo, se lo tienen merecido por haber votado por él.

Si no fuera tan trágico nos estaríamos riendo a carcajadas en su caradura. Aunque es probable que él no sea muy consciente de que se está criticando a sí mismo, cuando dice “heredamos una Municipalidad en estado calamitoso”. Es tragicómico, es como el meme ese del hombre araña señalando al hombre araña.

Nenecho habla de una herencia calamitosa, pero es un legado que él mismo construyó, y del cual hay que seguir hablando para que no caiga en el olvido: el tema de las facturas. Johanna Ortega, ex candidata a intendente de Asunción, presentó un amparo constitucional para que la Municipalidad de Asunción publique los detalles de gastos que se hicieron por la pandemia durante la gestión de Nenecho Rodríguez.

Aparecieron entonces empresas sancionadas por la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas que igual seguían teniendo contratos con la Comuna: una de ellas, la Distribuidora Diest Medicinal SRL, de Benicio Cano, ya había sido amonestada por información falsa e incumplimientos de obligaciones contractuales. Entre los documentos se halló una factura de esta firma por saturómetros con precio unitario de G. 885.000, cuando en el mercado se consiguen desde G.150.000.

También aparecieron contratos con la compañía Cova, de Juan Rodríguez, que vende materiales de construcción y tenía denuncias de irregularidades en el año 2017 y ya había recibido incluso una amonestación por incumplimientos en el 2019 por parte de Contrataciones Públicas. Precisamente, una de las facturas más escandalosas fue la de Cova, donde se veía que el detergente desinfectante fue facturado por G. 393.800 y las toallitas desinfectantes de la marca Septalkan a G. 259.600.

Una última perlita: la firma Bastian Comercial, con millonarios contratos en la Municipalidad, opera desde un precario local en el Mercado N° 5. Ellos proveyeron detergentes, lavandinas y otros, en el marco de la emergencia sanitaria.

El intendente Óscar Nenecho Rodríguez debe explicar por qué esas facturas dicen que se pagaron 885.000 guaraníes por un saturómetro, y por qué los desinfectantes costaron 259.600 guaraníes.

Por qué, mientras las familias paraguayas imploraban por camas de terapia; y gracias a polladas y rifas se compraba remdesivir y midazolam, y la raquítica salud pública hacía lo que podía por contener la catástrofe, ¿por qué hizo esos gastos?

Como dice Serrat, nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. Solo queda aceptar el hecho contundente de que hubo miles de asuncenos que votaron por él, mal que nos pese al resto. Las preguntas quedarán sin respuestas, y los asuncenos no vamos a recibir un buen servicio público, habrá barrios sin recolección de basura, plazas municipales seguirán ocupadas por seccionales del Partido Colorado, mientras los vecinos suplican por espacios verdes de recreación, y ya podés ir juntando tus dineros para pagarle los impuestos, porque Nenecho no tiene una varita mágica.

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