Editorial

La ciudadanía tiene derecho a espacios gratuitos para el recreo

Aunque suene increíble, uno de los primeros actos de gobierno del nuevo intendente de Asunción fue hacer una consulta en redes sociales sobre la conveniencia o no de eliminar una bicisenda en el centro de la ciudad. Mientras las grandes ciudades en el mundo entero intentan ganar espacios verdes para ofrecer oportunidades de esparcimiento seguro y gratuito a sus vecinos, en la capital del Paraguay se echan árboles de plazas o del Jardín Botánico y se eliminan bicisendas para dar “comodidad” a los automovilistas. La ciudadanía necesita espacios de recreo donde los niños puedan disfrutar al aire libre, donde la gente pueda reencontrarse y volver a hacer contactos para así volver a humanizar la ciudad.

La bicicleta es una alternativa de movilidad para las ciudades. En Asunción se construyó una senda que da facilidad a los que utilizan esta modalidad de transporte, pero desde sus inicios el proyecto cosechó muchas críticas.

El nuevo intendente, en una actitud insólita, consultó en redes sociales sobre la posibilidad de anularla, y ahora un grupo de vecinos está pidiendo que se deje sin efecto la bicisenda Iturbe, cuyo circuito nace en la calle Novena Proyectada y llega hasta la Plaza Uruguaya. Argumentan los vecinos que la obra viola lo establecido en la Ley de Tránsito, que habilita el estacionamiento a lo largo de la calle Iturbe, del lado izquierdo, y que, sin embargo, el carril para las bicicletas obliga a hacerlo en el lado derecho. También manifiestan que la reducción del ancho de la calle acarrea mayor embotellamiento en la ciudad.

Este tema nos lleva a la gran necesidad que se tiene en todo el país, y en particular en las ciudades más pobladas, de espacios públicos verdes, seguros y gratuitos para que la ciudadanía los pueda disfrutar en su tiempo libre.

Para esto lo primero es que las autoridades reconozcan el derecho que tienen los vecinos de disfrutar de su ciudad y, en segundo lugar, es necesario promover un cambio de mentalidad en la gente.

Sin lugar a dudas, los vecinos de la bicisenda tienen un argumento, pero es obligación del Municipio resolver esas dudas y cuestionamientos. Porque no es posible que se siga endiosando el uso del automóvil por encima de una vida más saludable; en este caso, la bicicleta, que es un transporte que no contamina.

Hay ciudades, como Ámsterdam, por ejemplo, que están pensadas para la gente y no para las máquinas. Por esto abundan ahí sendas para bicicletas y para los peatones. Estacionar en las calles de Ámsterdam cuesta muy caro, porque las autoridades entendieron que se debe empezar a contaminar menos y también se debe pensar en la gente.

Mientras las grandes ciudades en el mundo entero intentan ganar espacios verdes, para ofrecer oportunidades de esparcimiento seguro y gratuito a sus vecinos, en la capital del Paraguay se echan árboles de plazas o del Jardín Botánico para construir viaductos faraónicos que muy pronto se van a llenar de autos y seguirán contaminando cada vez más la ya muy polucionada ciudad capital.

La Costanera de Asunción es otro buen ejemplo. Fue pensada desde el principio tan solo como una vía rápida para descomprimir el caótico tránsito del centro de la capital. Sin embargo, casi antes de estar terminada la obra, la ciudadanía ya se había empoderado en ella. Precisamente porque es un espacio público y gratuito donde disfrutar de la vida de la Bahía de Asunción.

Las ciudades deben estar hechas para sus habitantes; con amplios espacios públicos, con árboles que aporten oxígeno y sombra, parques en los que los niños puedan disfrutar estar al aire libre, donde la gente pueda reencontrarse con sus vecinos y sus amigos. Volver a humanizar la ciudad es el primer paso para humanizar nuestra sociedad, y puede parecer difícil, pero se deben empezar a dar los primeros pasos.

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