Correo Semanal

¿En dónde está don Félix Urbieta?

El libro de investigación periodística EPP: Historia no autorizada, de Andrés Colmán Gutiérrez, es una de las publicaciones de mayor impacto en las últimas semanas. Reproducimos un capítulo de la obra.

Andrés Colmán Gutiérrez
Escritor y periodista

Llegaron sorpresivamente, con las primeras sombras del anochecer.

El ganadero Félix Urbieta, en ese momento con 65 años de edad, se encontraba descansando en la estancia San Francisco, también conocida como Dos Hermanas, en Belén Cué, Concepción, aproximadamente a las 19.00, del 12 de octubre de 2016, cuando dos jóvenes adolescentes, vestidos con ropas militares y portando armas automáticas, ingresaron a la vivienda, encañonándolo. Junto al dueño de casa se encontraban su esposa, Ermelinda Agüero de Urbieta, y una empleada.

Eran aproximadamente seis integrantes de un grupo armado, al que luego se identificaría con el nombre de Ejército del Mariscal López (EML), liderado por el ex dirigente de la Organización Campesina del Norte (OCN), luego integrante del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), Alejandro Ramos Morel. El EML aparecía como un desprendimiento del EPP, tras una supuesta pelea entre Ramos y los comandantes Osvaldo Villalba y Manuel Cristaldo Mieres.

En la incursión a la estancia no se reconoció a Alejandro Ramos, ni a su esposa Lourdes Bernarda Ramírez, pero uno de los dos menores que ingresaron a la casa, mientras los demás rodeaban el lugar, se identificó como A.R.R., hijo de la pareja, menor de edad. Otro de los identificados fue el también ex miembro del EPP y luego de la ACA, Feliciano Bernal Maíz, quien se había sumado al EML con su hermano Antonio Bernal Maíz y Leticia Jara Larrea.

—¡Entregame todo el dinero que cobraste por la venta de ganado y les vamos a dejar en libertad! —exigió el joven que lideraba la incursión.

—¿De dónde sacaste eso? Yo no hice ninguna venta de ganado, tengo muy poca plata en efectivo —respondió don Félix.

Los jóvenes insistieron. Tenían informes de que el ganadero había hecho una operación millonaria. La esposa y la empleada les dijeron que no fue así. Hicieron varias amenazas, pero no obtuvieron resultados. Pidieron comida. La empleada les sirvió un guiso de arroz que había preparado para la cena. Todos comieron, demostrando que tenían mucha hambre.

Finalmente decidieron llevarse a don Félix y dejaron instrucciones de que consigan dinero con los demás familiares para lograr su libertad. Exigían el pago de USD 500.000. Amenazaron a las mujeres de que no salgan durante la noche, porque algunos de ellos iban a quedar de guardia a vigilarlas.

Recién al día siguiente, 13 de octubre, la esposa pudo contactarse con sus hijas y realizar la denuncia del secuestro ante la Fiscalía.

NEGOCIACIONES Y PRUEBA DE VIDA

El fiscal Carlomagno Alvarenga asumió la investigación del caso, aclarando que los familiares habían recibido instrucciones precisas de los miembros del grupo armado de no hacer declaraciones a la prensa.

Siguiendo un canal de comunicación que dejaron los secuestradores, las dos hijas de don Félix, Liliana y Norma, junto con la esposa Ermelinda y otros familiares, entre ellos, el intendente municipal de Horqueta, Arturo René Urbieta Cuevas, sobrino, iniciaron las negociaciones para tratar de recuperar al ganadero secuestrado.

Aseguraron que no tenían la cantidad de dinero solicitado, pero que iban a hacer un esfuerzo por prestar de otras personas.

La primera prueba de vida apareció a 15 días del secuestro, a la cual le siguieron otras hasta enero del 2017, en que se había establecido el plazo límite del pago de rescate. De los USD 500.000 iniciales se logró bajar a USD 350.000.

El grupo armado llegó a enviar a los familiares siete cartas y cinco videos como pruebas de que don Félix seguía vivo; entre ellas, hay una carta escrita por el propio Félix Urbieta, en la cual pide a su familia que se apure en conseguir el dinero exigido. En las grabaciones muy breves, el ganadero aparecía con buen semblante en medio de un campamento en el monte, aparentando que se encontraba bien de salud.

El 7 de marzo de 2017 se dio a conocer en forma pública el último video recibido, grabado el 25 de enero. En el material, muy breve, de apenas 8 a 10 segundos, se ve a don Félix vestido con pantalón y camisa militar de color verde, con anteojos, un quepis y larga barba canosa, parado en medio de dos hombres armados con la cara descubierta. Uno de ellos fue identificado como el hijo menor de edad de Alejandro Ramos.

El ganadero se dirige a cámara y dice, en guaraní: “Hoy es miércoles 25 de enero. Ayer, 24, fue el día de la Virgen de Belén, anoche jugó (la selección paraguaya de fútbol) Sub 20 y ganó a Chile 2 a 1”.

Para el momento de la divulgación del video, los familiares ya habían perdido todo contacto con los secuestradores.

EL DINERO NARCO QUE NUNCA LLEGÓ

El plazo para el pago del rescate de Félix Urbieta se había establecido en enero y las hijas habían acudido a implorar a una persona que les preste el dinero, quien prometió ayudar, pero cuando llegó el momento, no cumplió y no se pudo lograr la liberación.

Lo sucedido fue revelado con más detalles cuatro años después por Liliana Urbieta, hija del ganadero, durante un acto en la ciudad de Concepción, el domingo 13 de setiembre de 2020, en reclamo por la liberación de otro secuestrado por el EPP, el ex vicepresidente de la República Óscar Denis.

“No pudimos pagar tu rescate, papito, porque una persona que se comprometió nos falló, porque llegamos a confiar en esa persona, pero no pasó. Ese fue nuestro error y te pido perdón. Queremos seguir trabajando contigo; a tu lado”, exclamó entre lágrimas la hija del ganadero.

Posteriormente se supo que la persona a la que se refería era el capo narco brasileño Jarvis Chimenes Pavão, a quien los familiares de Urbieta habían visitado en la Agrupación Especializada de la Policía Nacional, donde el mismo se encontraba preso, un mes después de haberse producido el secuestro.

La esposa de Félix, Ermelinda Agüero, con sus dos hijas, Liliana y Norma, acompañadas del intendente de Horqueta, Arturo René Urbieta, ingresaron a visitar al capo narco a las 9:34 del lunes 21 de noviembre de 2016. Trascendió que ofrecieron en garantía las tierras de la familia, pero que Chimenes Pavão les dijo que solo podía entregarles el dinero con un plazo de devolución de sesenta días, porque tenía otros compromisos.

La abogada del capo narco, Laura Casuso, dio su versión tras la visita: “Fueron a conversar, más que nada para buscar una palabra de apoyo y de fortaleza, y, aprovechando, comentaron la situación económica por la que atraviesan, ofrecieron tierras en garantía, pero el señor Pavão no quiso, aceptó dar el dinero, pero con el compromiso de devolver en un plazo de sesenta días”, indicó.

Liliana Urbieta explicó: “Vos harías lo mismo si te encuentras en esta situación; así mismo nosotros hicimos y seguiremos haciendo con tal de poder devolverle la libertad a nuestro papá”.

El intendente de Horqueta y sobrino del secuestrado, Arturo René, reconoció que tuvo que gestionar y acompañar a sus primas y tía junto a Jarvis, a los efectos de ofrecerle en venta una tierra. “Nosotros no nos fuimos a pedirle regalo, fuimos a ofrecerle tierras, y si hay otros interesados en ayudarnos en ese sentido, pueden comunicarse con nosotros”, manifestó.

Puso énfasis en que nadie sabía la realidad que había en el fondo. “Acá hay algo grande que nosotros no vamos a poder decir; por eso nosotros pedimos al grupo que baje su pedido para que nosotros podamos juntar y traer con vida al señor para la Navidad”, remarcó.

Según lo que se reveló cuatro años después, Chimenes Pavão prometió que aportaría el dinero para el rescate, pero a la hora indicada eso no ocurrió. En consecuencia, el EML decidió cortar toda comunicación con la familia.

Liliana Urbieta reconoció que el narcotraficante les aseguró que iba a aportar la suma requerida: “Acudimos junto al señor Pavão para que nos preste el dinero, nos fuimos a la cárcel, él se comprometió a ayudarnos con una parte que nos faltaba para completar el dinero del rescate, pero al final nunca nos prestó el dinero”, señaló.

“Nunca más hubo comunicación de los captores, a pesar de nuestros insistentes reclamos”, aclaró Liliana. La familia sigue preocupada por el estado de salud de don Félix, ya que el mismo es diabético, padece de dolores en los huesos y problemas de presión arterial.

En un acto por la liberación de Óscar Denis, en setiembre del 2020, Liliana Urbieta dijo: “Mi papá es una persona de bien que da trabajo a paraguayos, indígenas y extranjeros. ¿No les parece a ustedes, Alejandro Ramos y Lourdes Ramírez (secuestradores), que es momento de que tengamos a nuestro papá con nosotros? Son bastantes días de calvario y sufrimiento”.

Dirigiéndose a don Félix, exclamó: “¡Papá, desde el lugar donde estés, quiero que sepas que tu familia sigue unida para negociar tu liberación! ¡Sé fuerte, tu familia te espera! ¡Pedí a los captores que se comuniquen con nosotros!”.

El caso del ganadero Félix Urbieta se ha convertido estadísticamente en el segundo episodio de secuestro más prolongado en toda la historia del Paraguay, superado solo por el del policía Edelio Morínigo.




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