Editorial

El lamentable fracaso de un proyecto habitacional modelo

El barrio San Francisco, en Zeballos Cué, Asunción, que en su momento fue presentado como un proyecto habitacional modelo, construido con una inversión millonaria por la anterior Senavitat, en donde se reubicaron a unas 1.000 familias de sectores vulnerables, se encuentra en un estado de abandono por parte del Gobierno, con graves problemas de inseguridad y falencias estructurales. Casos de jóvenes enfrentándose a machetazo limpio, al peculiar estilo samurái, demuestran el fracaso de los programas de asistencia y la falta de acompañamiento, en un contexto más integral de desarrollo. Es una lamentable muestra de que los proyectos sociales se encaran con un afán propagandístico, con intereses electorales, pero no encuentran continuidad desde los organismos del Estado. Es necesario encarar un trabajo más serio para recuperar este valioso proyecto.

En su momento fue presentado por el anterior gobierno del presidente Horacio Cartes como el gran modelo de solución habitacional para miles de familias que sobreviven en villas miserias en sectores inundables o en cinturones de pobreza alrededor de la capital.

La construcción del barrio San Francisco, con una millonaria inversión realizada con fondos de la entidad binacional Itaipú, con un proyecto dirigido por la anterior Senavitat —actualmente Ministerio de Urbanismo, Vivienda y Hábitat (MUVH)— sirvió para relocalizar a unas 1.000 familias humildes, provenientes de áreas vulnerables del bañado Norte, la Chacarita y Zeballos Cué, despertó en su momento mucho entusiasmo, por contemplar diversos aspectos de trabajo conjunto de instituciones que facilitarían un acompañamiento integral para ofrecer mejores condiciones de vida digna a los pobladores.

A tres años de la habilitación del barrio, los vecinos se quejan de encontrarse abandonados por el Estado. Varios programas de educación, seguridad y promesas de instalación de fábricas que debían generar fuentes de trabajo, no se implementaron.

Las construcciones exhiben fallas estructurales y muchas instituciones que debían acompañar el funcionamiento del complejo dejaron de concurrir al lugar.

Hace unos días, un video difundido a través de las redes sociales mostraba a dos jóvenes enfrentándose a machetazo limpio, a la manera de los samurái de las películas japonesas, en plena céntrica calle del barrio, frente a numerosos niños y vecinos, a apenas tres cuadras de la subcomisaría local.

Desde hace tiempo, las denuncias sobre grescas entre jóvenes adictos a las drogas, incluyendo hechos de asaltos, robos callejeros y domiciliarios en el barrio, se han vuelto frecuentes.

La propia ex ministra de la Senavitat durante el gobierno de Cartes, Soledad Núñez, aseguró en entrevistas periodísticas que el actual gobierno de Mario Abdo Benítez ha abandonado totalmente el barrio San Francisco, supuestamente por razones políticas. Sostuvo que el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) decidió retirar a los asistentes sociales que trabajaban con la comunidad.

“Actualmente hay un alto porcentaje de deserción escolar, consumo de drogas, pero si el Estado te abandona, se retiran todas las fuerzas públicas, es lo que sucede. Vemos de alguna manera falta de continuidad de políticas públicas”, había denunciado Núñez.

En realidad, el fracaso del proyecto habitacional modelo del barrio San Francisco es una lamentable muestra de que los proyectos sociales se encaran con un afán propagandístico, con intereses electorales, pero no encuentran continuidad desde los organismos del Estado.

Es necesario dejar de lado las peleas internas del Partido Colorado oficialista y encarar con urgencia un trabajo más serio para recuperar este valioso proyecto habitacional, para que no sirva como un mal precedente para otros proyectos similares que se buscan implementar en la zona del Bañado Sur de Asunción, en donde se están iniciando tareas de extensión de la avenida Costanera Norte.

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