10 ene. 2026

Cuatro culpables por los fallidos atentados del 2005 en Londres

Cuatro de los seis acusados en relación con los fallidos atentados suicidas del 21 de julio de 2005 en la capital británica (21-J) fueron ayer declarados culpables por el tribunal londinense de Woolwich, tras un juicio que ha durado seis meses.
Aquellas acciones frustradas se produjeron dos semanas después de los ataques del 7-J (7 de julio) en Londres, que se cobraron la vida de 56 personas –incluidos los cuatros terroristas suicidas– y causaron 700 heridos.
Tras meses de deliberaciones, el jurado declaró culpables a Muktar Said Ibrahim, Yassin Omar, Ramzi Mohammed y Hussain Osman por conspirar para asesinar mediante ataques suicidas en el metro de Londres y en un autobús urbano el 21-J.
La suerte de los otros dos imputados, Manfo Kwaku y Adel Yahya, se conocerá hoy cuando el jurado emita su dictamen. Ibrahim, considerado líder de la célula terrorista, intentó detonar una bomba en un autobús que pasaba por el barrio londinense de Hackney.
Los hombres, musulmanes de origen africano, podrían haber causado una matanza de similar escala a la de los mortales ataques del 7 de julio del 2005, pero aunque dispararon los detonadores de sus explosivos, los dispositivos fallaron en explotar, dijo la Policía.
Los ataques fallidos extendieron la ola de temor en Gran Bretaña, ya sacudida por el más devastador ataque en tiempos de paz llevado a cabo en Londres por cuatro jóvenes británicos, los primeros ataques suicidas producidos en Europa. Gran Bretaña ha visto un fuerte aumento en complots vinculados al terrorismo desde los ataques del 11 de setiembre del 2001 en EEUU y de la decisión del Gobierno de unirse a las fuerzas estadounidenses en la invasión a Irak. EFE

Nuevas protestas
La decisión judicial se dio a conocer días después de que dos coche bombas fueron encontrados en Londres y un jeep se estrelló en llamas contra un edificio del aeropuerto de Glasgow, ataques fallidos que las autoridades asociaron con Al Qaeda. Los ahora condenados alegaron que los atentados eran un montaje, no destinado a matar sino como una protesta contra la participación británica en Irak.