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Opinión
viernes 31 de marzo de 2017, 02:00

Vidriera opacada

Wendy Marton - TW: @WendyMarton
Por Wendy Marton

La asamblea anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) es uno de los eventos más importantes del continente. Allí se delinean ciertas estrategias económicas y se exponen los avances de cada país.

Este año se realiza en Paraguay por primera vez luego de 52 años (la última vez fue en 1965) y de los 58 años que llevan sesionando, congrega a aproximadamente 2.500 personas del exterior componentes de 48 delegaciones.

Además de representantes de los estados de los países miembros (ministros de Hacienda o Economía y presidentes de bancos centrales), acuden también a la cita empresarios del sector privado. Por ello, más de 400 medios locales y extranjeros cubren el evento.

A pesar de los vaivenes políticos, Paraguay tiene mucho por enorgullecerse. Es uno de los mayores productores de soja, carne y de producción energética. Hay avances en normativas fiscales y financieras. Hace tres años comenzó a mostrarse ante el mundo emitiendo bonos del Tesoro en el mercado internacional, con un buen resultado.

Es un país en el que hay todo por hacer, con la ventaja de que existe potencial para ello. Si bien los índices de inseguridad son similares a las de la región, no hay conflictos entre civiles armados.

Las posibilidades de acabar exitosamente con un grupo armado del norte depende solo del grado de voluntad política, ya que la situación no es complicada como la colombiana.

Este es el momento ideal para exponer al mundo los avances en materia económica del país. Pero la ambición de poder del presidente de la República, Horacio Cartes, permitió que parlamentarios del partido de Gobierno concreten uno de los actos más bochornosos desde 2012, justo esta semana.

Lo que debía ser una fiesta que acaparara los flashes, está por terminar siendo opacada por una pelea en la vereda del local.

Cartes podía haber esperado que pasara este encuentro. Podría haber dejado que Paraguay brille no como la mujer bonita y fácil que promueve, sino como un país que se proyecta a consolidarse económicamente para sacar de la miseria en que viven un millón de paraguayos.

Pocas son las oportunidades como esta de promoción que tiene el país. Arruinarlas por un deseo insano de acumular poder no permitirá que lleguemos a la meta anhelada: el bienestar de miles de compatriotas.

Los políticos necesitan entender que las políticas deben ser de Estado y no solo de Gobierno. Precisan comprender que si el Gobierno de turno hace bien las cosas, sea quien sea el representante del partido al que están adheridos será reelecto por las buenas acciones que realizan.

Necesitan enfocarse en ofrecer programas gubernamentales que mejoren los sistemas de salud y educación; de transporte público, de vías de acceso de todo tiempo.

Cartes necesita dejar su capricho de lado y comenzar a dialogar con los miembros de su partido para elegir a quien mejor represente su línea de trabajo. Necesita entender que el país seguirá creciendo a pesar de su ausencia en el poder, como ya sucedió con otros mandatarios que también intentaron aferrarse al cargo.