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Opinión
sábado 9 de julio de 2016, 01:00

#UNEparaquetecalles

Por Andrés Colmán Gutiérrez – Twitter: @andrescolman
Por Andrés Colmán Gutiérrez

Alentados por la rebelión de #UNAnotecalles, en setiembre de 2015, estudiantes de la Universidad Nacional del Este (UNE) siguieron los pasos de sus compañeros de la Nacional de Asunción y también declararon la guerra a la corrupción, llamando a movilización en sus respectivas facultades.

No contaban con que las roscas que manejan las estructuras universitarias del Este, conectadas a las mafias políticas fronterizas, eran más poderosas que las de Asunción y San Lorenzo, ni que las conciencias de la mayoría de los estudiantes estaban más adormecidas o acomodadas frente a las prácticas delictivas.

Ante el impacto de lo que pasaba en la UNA, la Federación de Centros de Estudiantes de la UNE logró una importante fuerza, instalando una asamblea permanente con mayor respuesta en tres facultades: Filosofía, Politécnica y Economía. Otras facultades que se habían sumado, como Derecho, Agronomía y Medicina, se rindieron tras negociar con sus decanos.

El grupo más rebelde, de Filosofía UNE, en octubre se declaró en vigilia y tomó los locales del Rectorado y de Filosofía, declarando un paro académico para exigir la renuncia de la decana, Blanca Tottil de Moreno, y de varios funcionarios y catedráticos, a quienes acusaron de estar envueltos en graves irregularidades y casos de corrupción. El impacto de la protesta logró la intervención de la Contraloría y de la Fiscalía.

Pero mientras en Asunción y San Lorenzo la multitud de estudiantes en rebeldía lograba la renuncia y prisión del rector de la UNA, Froilán Peralta, y la destitución y el procesamiento de varios decanos y funcionarios, en Ciudad del Este se operaba al revés: los estudiantes eran atacados y perseguidos por la Justicia y por los medios regionales de comunicación –que los caracterizaban como patoteros y drogadictos–, preparando terreno para el regreso sin gloria de las cuestionadas autoridades universitarias.

Este último 2 de junio, el Decanato de Filosofía resolvió suspender por todo el año lectivo 2016 a los 18 dirigentes estudiantiles que encabezaron la revuelta de #UNEnotecalles, prohibiendo que sigan sus estudios. Esta semana, el Consejo Superior Universitario confirmó el castigo a los rebeldes.

#UNEparaquetecalles podría llamarse esta lamentable lección de autoritarismo.

Los 18 alumnos sancionados son: Alejandra Correa, Arnaldo Salinas, Diego Lenguaza, Elva Espinoza, Esmelda Barreto, Stefani Quiñónez, Fernando Iglesias, Janine Batista, Jerson Bogado, Kevin Bello, Robert Duarte, Raúl Franco, Luz Viñales, Cyntia Villamayor, Tito Benítez, Patricia Silva Casco, Rodolfo Ríos y Luz Garay.

Lejos de sentirse derrotados, deben estar orgullosos de ser ejemplos de entereza y dignidad. Más temprano que tarde, su utópica rebeldía iluminará un tiempo mejor.