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Arte y Espectáculos
domingo 2 de abril de 2017, 01:00

“Soy muy feliz en mi país y el deseo de volver está latente”

Rocío Cáceres

rcaceres@uhora.com.py

El reconocido arpista paraguayo y embajador turístico Ismael Ledesma celebra 35 años de exitosa carrera internacional, y lo hará con su gente, sus compatriotas, con quienes celebra cada logro.

“Mi carrera es más larga, pero la internacional empezó en 1982, cuando fui a Francia y eso es lo que quiero celebrar con mis compatriotas”, afirma el arpista, cuyo concierto será el sábado 7 de abril, a las 20.00, en el Centro Paraguayo Japonés. Las entradas cuestan G. 150.000 en Fausto Cultural, ubicado en Eligio Ayala 1060 e/ EEUU y Brasil, y en Jardín de la Paz, en Avenida República Argentina 1512.

“La base del espectáculo será con Richard Durrant (célebre guitarrista y multinstrumentista británico). Vamos a presentar el repertorio del disco que grabamos juntos”, cuenta. Se suman además, los destacados arpistas nacionales: Marcelo Rojas y María Fernanda Peralta, y el pianista Carlos Centurión.

Cábala. El disco titulado Durrant y Ledesma, se presentará primero en Paraguay, como casi todos los cedés de Ismael. “Siempre trato de mostrar a mi gente lo que hago por allá”, dice. En el concierto, Ledesma presenta además su último trabajo discográfico como solista: El indio errante

“Es prácticamente mi vida, siempre me consideré un indio que busca la tierra sin mal, esa es mi onda; y ando errante porque siempre estoy viajando, entonces me atribuyo el apelativo, así me siento”, comenta el arpista.

En el disco hay nueve temas inéditos; estoy solo con el sonido puro del arpa. “Tiene además el tema Imagine de John Lennon, en arpa, y Pájaro Campana, que es como un himno que me acompaña en todas mis presentaciones”, cuenta Ismael.

Conexión. No es la primera vez que Richard e Ismael comparten escenario, antes realizaron una gira y planean un tour en junio por Gran Bretaña. “Nos conocimos por un amigo en común (...), hubo muy buena conexión entre nosotros y me invitó a participar en un concierto”, rememorá Ledesma, añadiendo: “Tenemos el mismo espíritu y musicalmente somos muy similares”, señala.

Al año, los muchachos ya estaban terminando de grabar su primer trabajo juntos. “A él le gustó mi música, y grabamos unas obras mías, y también temas suyos, de Richard, que adaptamos a nuestro estilo”, cuenta.

Volver. El deseo del corazón de Ismael siempre fue claro, volver a su tierra natal, de hecho tiene planeado hacerlo en 6 a 7 años, cuando termine su carrera, porque, según el mismo, sabe que no estará eternamente en el escenario y prefiere retirarse “antes de hacer el ridículo”.

“Soy muy feliz en mi país y el deseo de volver está mas latente que nunca”, dice convencido, agregando que, si bien “se habla muy mal” del país, personalmente lo “ama cada vez más”.

“En 7 u 8 años termino mi carrera, y está previsto venir a instalarme en mi país. Lo que más deseo es instalarme en Paraguay y vivir esa vida tranquila. Quiero disfrutar de las cosas simples que no disfruté desde hace 35 años; la vida sencilla que corresponde a mi personalidad, me gustan las cosas simples (...), quiero volver a mi país para ser alguien que nunca se fue”, asegura el artista, que visita Paraguay cada vez que puede, y siempre está “en contacto con los amigos”, asegura.

De hecho se está preparando para instalarse en Areguá junto a su esposa, luego de retirarse de los escenarios. Quizá allí también monte una academia de Arpa, comenta.

Reconocimientos. El arpista paraguayo reside en Francia desde 1982. Editó 19 discos con diferentes productoras, de Francia, Alemania, Suiza y de Paraguay. Igualmente, representó al país en importantes escenarios y ferias alrededor del mundo. A lo largo de su carrera también recibió numerosas distinciones, a las que se sumará el de Maestro del Arte, que recibirá próximamente. “Es algo inesperado (la distinción), Yo no busqué esto, salí del país para sobrevivir con el arte, y de repente me encuentro siendo embajador turístico, y ahora esta distinción”, destaca Ismael, y añade: “Estoy como misionero musical de mi país por el mundo, y si el pueblo y el Estado reconocen mi vida sacrificada con el arpa, es un placer y me siento honrado”.