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Sucesos
miércoles 5 de julio de 2017, 02:00

“Si no le van a soltar, como mamá les pido por lo menos una prueba de vida”

Hoy se cumplen tres años del plagio de Edelio Morínigo, el más largo en el país. Familiares montaron ayer una vigilia en el sitio donde fue secuestrado y hoy irán hasta Arroyito. Exigen al EPP saber sobre él.

"Liberen a Edelio. Basta de asesinatos", se leía en un cartel que los familiares del suboficial de Policía Edelio Morínigo colocaron en la entrada de la estancia Macchi Cué, la misma en la que hace tres años el uniformado fue secuestrado por el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

Familiares y amigos se instalaron en la víspera en el lugar a modo de protesta para pedir al grupo criminal que ponga fin a su cautiverio, el más largo registrado en el país.

"Pasaremos la noche en vigilia; seguro que vamos a pasar frío. Queremos recuperar a Edelio y apelar a la conciencia de la gente que le tiene. Si no le van a soltar, como mamá les pido por lo menos una prueba de vida", decía la señora Obdulia Florenciano de Morínigo, quien, rodeada de sus hijos y otros parientes, acampó en el establecimiento rural ubicado en la localidad de Cuero Fresco, del Departamento de Concepción.

DOLOR. Los hermanos Morínigo trabajaban cortando leña para hacer un fogón y colocar unos postes para montar un campamento, ante la atenta mirada de un grupo de efectivos de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), que acompañaron a la familia que se instaló en el lugar, donde pasó la noche para luego marchar hacia Arroyito, donde se celebrará una misa por el tercer aniversario del cautiverio.

"Nos vamos a sacrificar un poco, pero no es nada. Él (Edelio Morínigo) hace tres años que se está sacrificando", contaba Darío Morínigo Florenciano, el mayor de los 11 hermanos que tiene Edelio. El hombre, que siempre evitó hablar con los medios de prensa, mencionaba los 20 kilómetros de peregrinación que harán desde la zona de Cuero Fresco hasta Arroyito para recordar a su hermano, a quien considera una víctima más de este grupo armado.

"Él está ahí por su apellido, porque su apellido es volái (policía), ese fue su pecado", expresaba el hombre que no estaba nada contento con la presencia de la Fuerza de Tarea Conjunta en el lugar donde hicieron la vigilia.

LOS AUSENTES. Apolonio Morínigo, el padre del suboficial, no fue en esta oportunidad de la partida. Se quedó esta vez en su casa al cuidado de dos de sus hijas. El resto de su familia fue para el lugar donde se lo vio por última vez a su hijo Edelio, el 5 de julio del año 2014.

Tampoco estuvo la esposa de Edelio, Elisa Mabel Ledesma, que se quedó en el pueblo. Ella, sin embargo, sí tiene previsto participar de la marcha y de la misa.

Durante la noche, los familiares recibieron la visita de vecinos y de amigos que fueron a compartir con ellos y dar sus palabras de aliento ante la difícil situación que continúan viviendo. Hubo momentos de mucha emoción; también entonaron cantos y elevaron oraciones para pedir por la liberación del secuestrado.

Junto con la foto de su hijo, Obdulia paseaba por el lugar con una cruz que para ella tiene un significado muy especial. "Simboliza todo lo que pasamos en estos tres años. Yo como madre estoy pasando por una cruz", decía.

Es la primera vez que los familiares de Edelio hacen una vigilia en el lugar de donde se lo llevaron los miembros del EPP. Anteriormente, realizaban la vigilia en la casa familiar, con la esperanza de que el plagio del uniformado llegue a su fin y pueda volver a compartir con su familia, que lo extraña profundamente desde que no está.


"No me fallen"

"Ani peho pe mboreáti, porque pende pópe aime hína, socio" (No vayan a fallarme porque dependo de ustedes, amigos). Estas fueron las últimas palabras de Edelio, hace tres años, a los que lo acompañaban cuando fue llevado por el EPP. Según datos de inteligencia, estuvo varios días cerca de la estancia Macchi Cué. Posteriormente se trasladaron hasta donde se reunió con el entonces secuestrado Arlan Fick.