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Opinión
martes 7 de febrero de 2017, 08:36

Mentirosos

Enrique Vargas Peña
Por Enrique Vargas Peña

Horacio Cartes, Fernando Lugo y Blas Llano suponen que después de haber mentido como están mintiendo pueden seguir actuando en la vida pública como si la mentira no tuviera consecuencias.

Los tres sostuvieron que la reelección vía enmienda era inconstitucional, como efectivamente es, y los tres cambiaron de posición no porque la reelección vía enmienda haya dejado de ser inconstitucional sino porque a ellos tres les conviene.

Es decir, mostraron que nuestra Constitución, la verdad y nuestro país les interesa menos que su conveniencia y que por su conveniencia están dispuestos a mentir y a llegar a cualquier extremo.

El problema práctico que los mentirosos enfrentan siempre en la vida es que nadie puede saber a ciencia cierta cuándo dicen la verdad y, por tanto, nadie puede confiar en ellos.

Nadie puede saber si Cartes dice la verdad cuando asegura que quiere la reelección solamente por un periodo más nomás. Nadie puede asegurar que no está mintiendo en eso como mintió en lo de oponerse a la reelección. Lo más seguro para todos es no creerle, pues ya nos mintió.

Lo mismo Fernando Lugo y Blas Llano. Nadie puede saber si dicen la verdad cuando aseguran que quieren la reelección para derrotar a Cartes nomás. Nadie puede asegurar que no están mintiendo en eso como mintieron en oponerse a la reelección.

Nadie puede garantizar que Lugo y Llano dicen la verdad cuando hablan de que quieren cambiar el país. No se puede saber si esa promesa es otra más de las que hacen para satisfacer su conveniencia así como prometieron impedir la reelección vía enmienda. El que crea en Lugo y Llano después de eso es un tonto o es un cómplice, porque ninguna persona normal puede creer en alguien que ha mentido en algo tan importante.

Lo de Cartes es peor. No solamente se opuso firmemente a la reelección vía enmienda desde 2011 hasta mediados de 2016, sino que fue uno de los que trabajó intensamente con Llano para impedir que Lugo continuara en el poder en 2012, y ahora vio que le convenía tenerlo de aliado. Aliado fundamental, no cualquier aliado.

Nadie puede poner la mano en el fuego por Cartes, Lugo y Llano sobre que quieren seguir en el poder porque quieren el bien de nuestro Paraguay. No hay razón alguna para creerles. Si ya mintieron en el tema de la reelección y lo hicieron por su propia conveniencia y sentido de oportunidad, nadie puede decir que no quieran el poder por su propia conveniencia y las oportunidades que representa para ellos.

Si estas personas fueran parte de nuestro círculo de amigos, ya no confiaríamos en ellas. Les invitaríamos con seguridad a nuestras reuniones, pero con más seguridad todavía no les pediríamos que se hagan cargo de las compras, ni les contaríamos nada importante sobre nuestros negocios.

Nuestra República, nuestras instituciones, nuestra suerte no deberían estar en manos de personas en las que no se puede confiar, de las que no se sabe cuándo mienten y cuándo dicen la verdad, que priorizan su propia convenciencia por encima de todas las cosas.