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Arte y Espectáculos
martes 18 de octubre de 2016, 02:00

La primera profesora ciega de arpa asegura que “no hay impedimentos”

Se llama Laura Olivera de Agüero y en un mes recibirá su diploma de profesora de arpa paraguaya, el primero otorgado por el Conamu a una persona no vidente. Laura es el fiel ejemplo de que "querer es poder".

Por Rocio Cáceres

rcaceres@uhora.com.py

Laura Olivera de Agüero estudió música desde niña en su Uruguay natal; primero la guitarra por varios años, y luego el arpa, un instrumento que muchos creían inaccesible para los no videntes. Pero ella demuestra que a las metas solo hay que ponerles pasión y ganas. No solo es una gran intérprete, sino que está a semanas de recibirse de profesora de arpa –la primera en su condición– en el Conservatorio Nacional de Música (Conamu).

"Recuerdo que era mi cumple, mi familia me regaló plata y fui a comprar mi primera arpa. Le dije al vendedor si me podría enseñar y me dio vueltas", recuerda. Pero no desistió y llegó hasta una profesora con quien se inició en este mundo. "Estábamos tan entusiasmadas las dos, yo le dediqué todo mi tiempo y energía, y cada semana que pasaba me aprendía una partitura nueva", recuerda. Entonces la profe me dijo: 'Te acabaste en dos meses el programa que preparé para un año". Su talento era innegable, al igual que su dedicación, por ello siguió atada al arpa.

En la cuna. En el 2009, Laura vino a vivir en Paraguay, cuna del arpa, y buscó con quién estudiar. Contactó con el maestro y mentor Papi Galán, con quien tomó clases particulares, y dos años más tarde ingresó al Conamu, donde volvió a encontrarse con Galán. El próximo mes lo que parecía imposible se volverá realidad: terminará sus estudios en el conservatorio.

DOCENCIA. "En realidad, cuando empecé a estudiar era algo solo para mí, algo muy íntimo porque el arpa es muy difícil de tocar para una persona ciega, es todo un desafío, nunca lo pensé desde una óptica profesional, pero ahora el maestro me está convenciendo de que la gente ciega tal vez se anime a estudiar arpa si hay una persona ciega que le enseñe, entonces el sueño se está focalizando hacia la docencia", destaca Laura, quien estudia las lecciones en su casa, con su pequeño hijo Arandú, de 2 años y medio, como público. "Él ama el arpa, entonces estudio cuando está en la cuna, luego del baño y la cena. Esa es mi rutina; agarro el arpa y me pongo a estudiar, luego acerco el arpa a la cuna y lo dejo tocar un rato, eso me anima mucho más".

Lo que se viene. Fiel a su estilo, Laura ya está trabajando en otro sueño: la docencia. "No tenemos docente de arpa no vidente acá en Paraguay, va a ser la primera Laura", dice entusiasmado Galán, quien la acompañó en todo el proceso, e incluso preparó folletos y cedés con todas las lecciones de la carrera para que los interesados puedan estudiar escuchando.

"Yo me recibo ahora, en noviembre, y la idea es primero crear un departamento de educación inclusiva en Conamu para que los ciegos tengan los materiales en braile para poder estudiar y que se les enseñe también en el sistema de musicografía braile, que no es muy conocido acá. Mucha gente viene y se encuentra con la traba de que hay que hacer solfeo y no puede porque no conoce el sistema, la idea es esa; y después, en la medida que vayan llegando los interesados en arpa, enseñar", dice emocionada ella, quien planea seguir adelante. "Estoy dispuesta a meterle pecho a lo que venga", asegura al tiempo de reflexionar que una persona ciega también puede llegar lejos con la música. "Basta con conocer el sistema musicográfico braile y una vez teniendo eso hay programas informáticos que te permiten tomar una partitura escrita en pentagrama y convertirla a braile, que te vaya diciendo dos corcheas, y viceversa", dice la futura profesora de arpa.