21 de agosto
Lunes
Mayormente despejado
22°
Martes
Despejado
19°
26°
Miércoles
Despejado
23°
33°
Jueves
Parcialmente nublado
23°
35°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Editorial
martes 25 de abril de 2017, 02:00

Inadmisible avasallamiento de la soberanía en el Alto Paraná

En el mayor operativo comando de la historia, en una acción de perfecta ejecución, un grupo de delincuentes asaltaron el local de una empresa de caudales, sitiando durante unas tres horas la segunda ciudad más importante del Paraguay para robar millones de dólares. Las fuerzas del orden se vieron rebasadas en cantidad de efectivos y recursos y expusieron la carencia de planes de contingencia. La triste verdad es que la soberanía parece estar en manos de los malvivientes y el Paraguay está sometido a la violencia de las bandas criminales. El Estado ya no puede dejarse avasallar por grupos criminales y tampoco debe admitir siquiera la mínima sospecha de colaboración de la Policía con bandas de delincuentes.

En el Alto Paraná, durante unas tres horas, el crimen organizado asumió el control de una parte del territorio de Ciudad del Este y los órganos de seguridad se vieron rebasados. Este fue un claro mensaje para el Estado paraguayo de parte de organizaciones criminales que mostraron que pueden avasallar la soberanía cuando así lo desean.

Frente a ese recado destaca al mismo tiempo la falta de reacción de la Policía Nacional, la que reveló que no cuenta con planes de contingencia para este tipo de situaciones, ni con equipamiento adecuado.

Los hechos que todavía son objeto de investigación no tienen un parangón en nuestra historia. Salvo, tal vez, otro hecho que también conmocionó a la sociedad paraguaya: el asesinato del narcotraficante Jorge Rafaat Toumani, el 16 de junio de 2016. Pedro Juan Caballero fue el escenario de la demostración de poder de grupos criminales ante la fuerza pública, cuando sicarios tomaron las calles de un populoso barrio pedrojuanino.

El megaasalto producido en CDE en la madrugada de este lunes tuvo como objetivo la bóveda de la empresa Prosegur. La banda de alrededor de 60 integrantes sustrajo un millonario monto y sorprendió por la cantidad de armas y el despliegue de los delincuentes.

Frente al poder de fuego y estrategia de los asaltantes, las fuerzas del orden, sin armamento adecuado para estas luchas, quedaron casi paralizadas. Se comportaron como si no tuvieran un plan de respuesta para este tipo de situaciones. Los medios de comunicación en sus diversas plataformas replicaron con audio y videos que los efectivos policiales no hicieron frente al grupo de criminales. Mientras, los numerosos testimonios de pobladores expusieron la desprotección que sintieron los mismos.

Es inadmisible que la Policía Nacional carezca de una estrategia y equipos de respuesta para estas circunstancias. Es por ello que muy pronto surgieron los comentarios en las redes acerca de una supuesta posible implicancia de los agentes en el megaasalto. Obviamente, urge aclarar esto. Y si así fuere, la prioridad debe ser depurar la Policía.

A principios de este año, un estudio del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip) señalaba un descenso de la delincuencia, al mismo tiempo que aumentaba la sensación de inseguridad de la población. El dato es fundamental, en momentos como el que vivimos: el miedo que siente el paraguayo a ser atacado o asaltado en una calle está basado en la sensación de que el Estado no lo protege, ya sea por precariedad de medios, corrupción, incapacidad o por falta de interés.

El Estado ya no puede dejarse avasallar por grupos criminales y tampoco debe admitir siquiera la mínima sospecha de colaboración de la Policía con bandas de delincuentes. Ya no se pueden permitir demostraciones de fuerza de parte del crimen organizado en el territorio nacional.