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Opinión
viernes 1 de julio de 2016, 01:00

(Im)Previsión

Por Wendy Marton – En Tw: @Wendy Marton
Por Wendy Marton

Mbeguekatu es uno de los nombres con que los contadores bautizaron al sistema informático tributario Marangatú, debido a las constantes fallas que presenta.

Si bien varias personas buscaron poner un poco de humor a un problema que se repite desde hace tiempo, debido a la imprevisión de las autoridades del Ministerio de Hacienda, el problema demuestra el afán de recaudar que tiene el Poder Ejecutivo sin importar que no se brinden todas las comodidades al contribuyente.

El sistema Marangatú tiene toda la información tributaria de 700.000 contribuyentes, sean personas o empresas. Además, procesa datos de personas que no están inscriptas (certificado de no ser contribuyente, por ejemplo), para que estas puedan solicitar pasaporte o realizar transacciones de compra y venta.

Si bien el sistema comenzó a operar en el año 2007, la Subsecretaría de Estado de Tributación (SET) iniciará recién hoy los trabajos de mantenimiento y mejora del Marangatú, labor que será realizada por el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT), durante un plazo de 30 meses. Para ello se destinarán USD 3,6 millones.

El argumento esgrimido por la Administración Tributaria para no haber adjudicado antes las labores de mantenimiento es que en los años 2010 y 2011 se intentó actualizar el sistema, pero en ambos casos se frustró el trabajo, debido a que las empresas no tenían la capacidad técnica para realizar la labor. Asimismo, sostiene que si bien existen algunos problemas, las operaciones se realizan con normalidad, y prueba de ello es que se procesan cerca de 1.700.000 transacciones al mes.

No obstante, a pesar de que las autoridades conocían las limitaciones del Marangatú, iniciaron el proceso de migración de datos del papel a la carga electrónica y exigieron más información, sobrecargando al sistema y sin pensar en el mal rato que pasan las personas para cumplir sus obligaciones tributarias.

Nadie está en contra del mejoramiento de los controles que buscan cerrar el círculo sobre los evasores, pero sí en el menosprecio a quienes cumplen con sus obligaciones tributarias, pues se les obliga a estar todo un día sentado frente a una computadora esperando que el sistema funcione y que haya procesado toda la información requerida.

Lo recomendable hubiese sido que primero se mejore y amplíe la capacidad del Marangatú y luego se exija a los contribuyentes toda la cantidad de datos que se necesitan para aumentar la recaudación tributaria. No basta con pensar en cómo aumentar los ingresos, también se debe mejorar el trato a quienes sostienen al Estado.