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Mundo
miércoles 17 de agosto de 2016, 13:22

El Papa habla de terrorismo religioso

El papa Francisco y el presidente francés, François Hollande, mantuvieron este miércoles un encuentro privado en el Vaticano donde conversaron sobre terrorismo y extremismo religioso, entre otros asuntos, según dijo el mandatario francés.

EFE

La reunión a puerta cerrada entre Hollande y Jorge Bergoglio tuvo lugar en el estudio del aula Pablo VI del Vaticano y se produjo dos años y medio después de la que mantuvieron en enero de 2014.

Ambos conversaron durante cuarenta minutos, con ayuda de un intérprete, tal y como confirmó el Vaticano, que no dio detalles sobre el contenido de la reunión.

Hollande, sin embargo, sí que adelantó minutos antes de su visita al Vaticano que hablaría con el Papa sobre asuntos relacionados con el terrorismo, los refugiados y el extremismo religioso.

Tras la reunión a puerta cerrada, se procedió al habitual intercambio de regalos: Hollande obsequió al Papa una porcelana de Sèvres con el escudo de Francia, mientras que el papa Francisco donó al presidente francés una escultura en bronce obra de la artista Daniela Fusco.

Además, Bergoglio le entregó una copia de su encíclica "Laudato si" y de las exhortaciones apostólicas "Amoris laetitia" y "Evangelii gaudium".

Antes de visitar el Vaticano, Hollande se acercó hasta la iglesia de San Luis de los Franceses, en el centro de Roma, donde recordó a las víctimas fallecidas en los últimos atentados terroristas en su país.

Permaneció en silencio durante unos momentos en una capilla que, desde noviembre pasado -cuando ocurrieron los atentados de París- se instaló en memoria de las víctimas del terrorismo.

A su salida, Hollande relató a los medios que tenía la intención de transmitir al Papa "un mensaje de gratitud" por sus "palabras de gran consuelo" pronunciadas después de la muerte del sacerdote Jacques Hamel, asesinado el pasado 26 de julio mientras celebraba misa en la localidad de Saint-Etienne-du-Rouvray, en Normandía.

Ese mismo día, el papa Francisco expresó "dolor" y "horror" por la "absurda violencia" de lo sucedido, y un día después afirmó que "el mundo está en guerra porque ha perdido la paz", pero aclaró que no se trata "de una guerra de religiones".

El presidente francés reconoció la importancia de estas palabras porque, dijo, " han contribuido a llamar a la unidad de Francia".