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Opinión
miércoles 9 de agosto de 2017, 02:00

Después de Trump

Guido Rodríguez Alcalá
Por Guido Rodríguez Alcalá

Aparentemente, al presidente Trump se le viene encima un juicio político. En caso de destitución, el vicepresidente Mike Pence ocupará la presidencia, que no será el fin de los problemas, ¿por qué? Porque –según el analista inglés Paul Mason– Pence está tan a la derecha como Trump, aunque en sectores diferentes.

Trump representa a la derecha estridente, abiertamente xenófoba, chovinista y prejuiciosa. Pence representa a una derecha más reflexiva, capaz de hacer concesiones a las minorías étnicas y a otros grupos, siempre que se incorporen a su proyecto. Pence cuenta con el apoyo de Charles Koch, el millonario norteamericano que ha financiado universidades, oenegés y centros de investigación. Koch pertenece a la Sociedad Mont Pelerin, fundada en Suiza en 1947, en que han estado Milton Friedman, Friedrich Hayek, Ludwig Mises; la plana mayor del movimiento neoliberal. Allí estuvo también James McGill Buchanan, un pensador menos conocido pero no menos influyente.

Se conoce, se ha criticado, el apoyo que le prestaron a Pinochet Friedman y Hayek; ha pasado casi desapercibido el que le prestó Buchanan, uno de los principales autores financiados por Koch. Buchanan fue el principal asesor de Pinochet cuando el dictador se propuso redactar una Constitución; una carta que Buchanan llamó "a Constitution of locks and bolts" (una Constitución de trabas y candados). ¿Para qué? Para que no pudiera expresarse la voluntad popular; para que se garantizaran tasas de ganancia elevadas a las inversiones. Esto muestra claramente la historiadora norteamericana Nancy MacLean en su libro Democracy in Chains (La democracia encadenada).

MacLean descubrió la correspondencia privada de Buchanan y otros ideólogos de la misma línea con Koch y otros financistas. Esa correspondencia deja en claro a qué apunta la libertad tan proclamada por los neoliberales: libertad de los empresarios frente a las reivindicaciones populares. Leyendo el libro me enteré de que, para Buchanan y compañía, los gobiernos de Reagan y Thatcher fueron una decepción, porque no pudieron liquidar por completo las prestaciones sociales del Estado. Thatcher no consiguió privatizar el NHS (servicio de salud); Reagan no consiguió liquidar la EPA ni la FDA (agencias encargadas del ambiente y la calidad de la comida y los remedios). Sin embargo, el proyecto sigue en pie en los Estados Unidos, donde se quieren realizar las enmiendas necesarias para que la Constitución se asemeje más a la de Pinochet, que ha resultado muy difícil de cambiar.

En términos generales, este es el proyecto de la derecha norteamericana, que podría ser impulsado por Pence en caso de destitución de Trump. Como estamos en un mundo globalizado, ese proyecto es también el de otros grupos latinoamericanos. En este sentido debemos entender cierto proyecto de enmienda constitucional en el Paraguay.