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domingo 4 de septiembre de 2016, 01:00

“De repente uno ve todo negro, pero siempre hay una solución con diálogo”

Para el rector de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), Abel Bernal, los tres estamentos –docentes, estudiantes y egresados– deberán ceder para arribar a un consenso en el marco de la recomposición de los órganos de gobierno.

Por Pepe Vargas

jvargas@uhora.com.py

Las aguas están divididas y bajan turbias en el ámbito universitario. El rector no lo dice a viva voz, pero como docente tiene una posición definida por mantener la estructura actual. El viernes último dio apertura a una nueva mesa de diálogo que busca conciliar posturas contrapuestas en cuanto a la composición de las instancias de gobierno de la UNA.

A Bernal le toca estar en el medio de todo el conflicto que cierne a la principal casa de estudios superiores del país. La rebelión estudiantil, que estalló en setiembre del 2015, lo puso donde está y ahora debe lidiar con posiciones aparentemente irreconciliables.

–¿Hasta qué punto se puede dar un acuerdo?

–La idea es que si hay buena voluntad, si hay apertura, si hay diálogos sinceros; desprendimiento de ciertas posturas muy intransigentes, estoy seguro de que vamos a llegar a un acuerdo. Lo que más les insistí es que piensen en la Universidad, no lo que a mi estamento le conviene; eso va para los tres estamentos. Tenemos que pensar en la UNA como alma mater y cómo podemos consolidarla más; ver cuál es el mecanismo para que nuestra Universidad pueda ascender y ser más prestigiosa. Eso con posturas radicales es muy difícil, por eso les insté a los presentes a que hagan una reflexión profunda de nuestras posturas y hacer una hoja de ruta para que esto vaya bien, encauzando el diálogo profundo de la situación actual de la UNA. Hemos invitado a los representantes de cada facultad, estudiantes, profesores y egresados. Además, invitamos a representantes de los institutos Andrés Barbero y de Trabajo Social.

–¿Está de acuerdo con la paridad?

–No quiero tomar una postura. Voy a dirigir seguramente la Asamblea Universitaria y si los otros estamentos saben ya mi postura probablemente me tenga que inhibir de presidir esa reunión. Por eso mi situación es muy delicada y yo soy docente.

–¿De qué se deberían desprender los estudiantes y de qué los docentes?

–Para que haya diálogo ambas partes tienen que desprenderse de sus posturas. Es decir, se tiene que ceder, o si no, no hay diálogo. La primera nota de los estudiantes decía esto es innegociable, entonces, a qué diálogo vamos a llegar. Y si es innegociable para qué vamos a reunirnos, para qué vamos a dialogar si esa es la postura.

–Sin embargo, se decidió convocar al diálogo...

Esa fue una decisión sabia del Consejo Superior Universitario en su última sesión. Si la primera asamblea fue a pedido de los estudiantes y en una parte de su nota decía que era impostergable. Se hizo, se trataron los puntos. Ahora, cualquier asambleísta puede traer una nueva propuesta sobre esos puntos solicitados porque veían que quedaban perdiendo espacios en la propuesta de los estudiantes. Que fue la propuesta del vicedecano de Derecho, la asamblea aceptó y ahí está la consecuencia.

–Terminó prevaleciendo el voto de la mayoría docente...

–Pero los no docentes también presentaron una propuesta que fue la composición del consejo directivo y ganó con votos de los docentes.

–De igual modo se mantiene el desequilibrio entre los estamentos...

–Las razones que habían presentado los docentes es que son el estamento más estable. Están en la Universidad como 30 años, conocen la historia de sus facultades y carreras. Pueden tomar decisiones en los consejos directivos. Además, para ser miembro de estos órganos de gobierno significa que han ganado un concurso de méritos y de aptitudes. Estoy hablando de la justificación; en eso se basa mantener la estructura. No te puedo decir si la cantidad actual corresponde o no. Hay otras razones más.

–¿Tiene punto intermedio este conflicto?

–Creo que sí, soy una persona muy optimista. Muchos conflictos en estos diez meses, de repente pareciera que uno ve todo negro, pero siempre hay una solución cuando hay diálogo sincero. Quiero llegar a un consenso y no imponer absolutamente nada. Si aparece la paridad, yo respeto eso, voy a respetar y así va a ser. Y si aparece otra forma, voy a respetar también porque es el resultado de la asamblea.

–Pero usted bien sabe que los resultados de la asamblea se dan por votación y hay mayoría docente...

–Yo no sé, eso aparentemente es así, pero no es tan así. No pensemos esto como una cocinada. Pienso que los docentes antes de emitir su voto van a pensar bien porque los estudiantes están hablando con los docentes.

–¿El estamento docente está cediendo hacia la paridad o se afirman en mantener la estructura?

–El solo hecho de que el Consejo Superior Universitario haya cedido a una nueva convocatoria, a pedido de los estudiantes, es porque se quiere seguir estudiando. Esa es una muy buena señal porque el CSU también podía haber rechazado esa convocatoria; ya se había convocado y hay un nuevo estatuto en estudio.

–¿Hasta qué punto cree que se puede llegar a equilibrar la balanza?

–Los estudiantes ya han ganado escaños con la nueva propuesta. En el consejo directivo se incorporaron un estudiante más y dos egresados; en el CSU también, al igual que los egresados no docentes. Es decir, en este momento hay 12 de cada estamento, pero sigue habiendo más docentes.

–Igual el sector docente logra mayoría propia...

–Y usted qué piensa sobre la paridad. Me interesa saber la opinión periodística. De hecho, en su momento, invitamos a los periodistas de su diario para que participen del debate que se abrió con diferentes sectores de la sociedad civil.

–Particularmente creo que debe existir equilibrio entre los tres estamentos. Pasando a otro tema, ¿qué piensa de la propuesta de que cada consejero pueda ser reelegido una sola vez?

–No tengo problemas, no sé qué dirán los distintos estamentos. Lo que siempre se quiere evitar es que estemos todos los años en permanente proselitismo. Eso muchas veces trae divisiones, desgasta y además divide a estudiantes, docentes y no docentes. Cuando hay división no hay proyecto que salga bien.

–¿Qué le parece el pedido de que los consejeros no ocupen cargos de confianza?

Eso tiene sus ventajas y su gran desventaja. Un docente que no está vinculado con alguna facultad, va a venir cada quince días y va a probar, a lo mejor el presidente le presenta porque no está empapado. Ahora si una persona está cerca, como en la dirección académica, de posgrado, conoce la problemática de cada carrera y trae la versión dictaminada. En un consejo directivo, el 80% de los temas son problemas de docentes y estudiantiles. Ellos saben los problemas de cada carrera. Eso agiliza mucho o si no hay que formar comisiones y en vez de resolver hoy, se va a ver en un mes. Hay algunos consejeros que no están vinculados, la mayoría son profesionales y tienen que venir en otro horario a enterarse de lo que ocurre. La desventaja es lo que se comenta: demasiada interacción con el decano, eso es cuando hay mala fe.

–Los universitarios de defenderlo pasaron a tildarlo de traidor. ¿Por qué cree que pasó eso?

–Qué voy a hacer, es mi función, tengo que estar en el medio. A mí me eligieron los tres estamentos. Nadie quería tomar la posta en ese momento y ya sabemos cómo estaba la situación. Alguien tiene que ser responsable de todo esto y en este caso es el rector. No sé por qué me escrachan, hago rendición de cuentas en cuanto a la parte administrativa y financiera, todas las puertas están abiertas para el que quiera revisar, los estudiantes. Por lo menos creo que no es por corrupción. Aparte no les fallé en algún compromiso. Lo que pasa es que en estos órganos que yo presido, tanto la AU como el CSU, salió el resultado así. Yo respeto los resultados.